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viernes, 30 de mayo de 2025

Guía Rápida de Lubrín


Fundación: 3500 a.C

Coordenadas: 37°12′58″N 2°04′01″O

Altitud: 516 m

Comarca: Levante

Distancia a la capital: 69 km

Gentilicio: Lubrinense

Patrón: San Sebastián

Patrona: Virgen del Rosario


 Patrimonio Inmueble

Patrimonio Desaparecido


festividades
  •  Las fiestas en honor a San Sebastián, patrón de Lubrín, se celebran el 20 de enero.



Gastronomía

Por sus alrededores se pueden degustar los productos de la buena huerta de La Alcarria, La Alameda o Jauro, las almendras de El Pilar, asistir a las fiestas de moros y cristianos de El Marchal, probar los higos chumbos y los palmitos de Las Moletas.

En la degustación de su gastronomía típica no pueden dejar de probarse las migas con remojón y el trigo.

Un buen momento para pasarse por allí es el día 20 de enero, día en que se celebra la fiesta del Pan, en honor a su patrón San Sebastián y en la que se ofrecen roscos con anchoas y embutidos propios de la tierra (morcillas, chorizos y «rellenos»).


Senderos



Historias, Mitos y Leyendas


Lubrín cuenta también con varias entidades de población según el nomenclátor publicado por el Instituto Nacional de Estadística: 
  1.  La Breña
  2.  El Fonte
  3.  El Madroño
  4.  El Pilar
  5.  Los Jarales
  6.  Jauro
  7.  El Marchal
  8.  Alameda
  9.  Las Moletas
  10.  El Campico de las Moletas
  11.  El Chive
  12.  La Rambla Aljibe
  13.  Los Cazamínchez
  14.  Los Juancebadas
  15.  Los Marquesados
  16.  La Noria 
  17.  Los Papaos
  18.  Los Pinos
  19.  El Pocico
  20.  El Tranco
  21.  La Rambla Honda
  22.  El Sacristán
  23.  El Saetí
  24.  Los Dioses
  25.  La Fuemblanquilla 
  26.  Los Herreras

miércoles, 12 de febrero de 2025

Antonio José Navarro López

(Lubrín, 1739 - Baza, 1797). Eclesiástico ilustrado.

      Nacido en el seno de una familia acomodada, hijo de Antonio Navarro (Zurgena) y Josefa López (Lubrín). Dedicado desde pequeño al conocimiento y la investigación de su entorno geográfico, realizó sus estudios secundarios en una institución religiosa de la ciudad de Murcia, obteniendo el título de bachiller en Artes y Sagradas Escrituras. La carrera la realizaría entre Alcalá de Henares, donde comienza a abrir los ojos a la razón y el intelecto, y Orihuela, en cuya Universidad Pontificia se licenció y doctoró (XI-1761) con el título de maestro en Sagrada Teología.

      Su vida será un vertiginoso ir y venir por las tierras del Sureste. El mismo año de su titulación consiguió el empleo de catedrático de Teología Moral de Vera y su vicaría, aprovechando para viajar a Lubrín y descubrir importantes yacimientos de amianto. Dos años más tarde recibiría las órdenes sacerdotales, ganando por oposición su primer beneficio en la parroquial de Olula del Río (1763-66). Por concurso-oposición accede al beneficio de la parroquial de La Encarnación de la populosa localidad de Vélez Rubio, curato de último ascenso de los más rentables del obispado, que llevaba anexo la tenencia de la vicaría de los Vélez. Gracias a sus conocimientos teológicos, fue nombrado, además, examinador sinodal del obispado almeriense. Hacia 1773 ocupaba similar cargo en el vecino obispado Guadix-Baza. Por entonces, su fama como orador aventajado le granjeó cierto predicamento en círculos provincianos (Granada, Murcia, Cartagena, Orihuela...) y en la misma Corte.

      La década de residencia en Vélez Rubio (1766-1777) fue clave para su formación, coincidió con la construcción del templo de la Encarnación y su fastuosa inauguración, de la que Navarro redactó una completa y brillante memoria (reeditada por Revista Velezana en 1982), copió documentos en mal estado del archivo parroquial, recorrió sus campos en busca de minerales, formó una importante colección de antigüedades, plantas y piedras; escribió memorias; digiere las doctrinas de un escogido elenco de escritores europeos y traduce la obra del naturalista francés Conde de Buffon, su primer maestro; redacta las ordenanzas de la Junta de la Caridad e impulsa el nuevo Hospital Real velezano; experimenta e investiga escrupulosamente las tierras comarcanas y las del Almanzora; siente una especial atracción hacia las ruinas romanas de El Villar (Chirivel); a menudo, es consultado por científicos y colegas de muchas partes del país... y, especialmente, aún saca tiempo para crear la primera Sociedad Económica de Amigos del País del Reino de Granada, en Vera (1775). El rey Carlos III y los sucesivos secretarios de Estado le agradecerán estos incansables servicios en pro de la causa pública.

      En 1777, en dura oposición con clérigos de gran talla, opta a la canonjía lectoral de la Iglesia Colegial de Baza, una abadía dentro del pequeño y pobre obispado de Guadix. Aquí residirá el resto de su vida y se desarrollará su imparable carrera eclesiástica, al calor de la monarquía que, por el derecho de presentación del Real Patronato, pudo colocar a placer a fieles peones del pensamiento ilustrado en los cabildos eclesiásticos. Antes de 1785 ejercía, además, de comisario y calificador del Santo Oficio en el partido de Baza, siendo, además, prior y arcipreste de esta Iglesia. Tras nueve años como simple canónigo, por fin accedería, ahora por designación real, a una importante prebenda: la de tesorero, cargo que disfrutaba cuando redactó sus Viajes. Finalmente ocuparía la dignidad de Abad, también por deseo regio, entre 1790-97.

      En 1777 consigue la Canonjía Lectoral de la Colegiata de Baza y, desde aquí, prosigue sus ajetreadas investigaciones de campo y sus relaciones con importantes figuras de la Ilustración, como D. Pedro Franco Dávila, director del Real Gabinete de Historia Natural, a donde remitirá varios cargamentos de producciones naturalistas y arqueológicas del Sureste, entre los que destacan los mármoles de los Vélez y los amiantos de Lubrín.

      También en Baza erige de la nada otra Sociedad Económica de Amigos del País, con el fin de revitalizar la declinante actividad económica de la ciudad y de su extenso Partido. Al poco, Navarro es elegido por Floridablanca para desempeñar la Dirección de los Caminos de Levante (1781-1792), logrando modernizar la llamada red de carreteras de Levante, la que, naciendo al poniente de Baza, encuentra su lógico final en las inmediaciones de Lorca. Tenemos constancia, igualmente, de la dirección del canal de la Comisión, en Vélez Rubio, que permitió poner en riego una extensa zona de vega. Además, el conde de Floridablanca (primer ministro de Carlos III y cuñado del magistrado Antonio Robles Vives, entrañable amigo de Navarro), recurrirá en varias ocasiones a la personalidad y sabiduría del canónigo bastetano para poner en práctica sus planes reformistas; así, le encarga la redacción de una Historia Natural de los Reinos de Granada y Murcia, en varios volúmenes, que entregará en 1792.

      Imbuido de conceptos como “felicidad pública”, “utilidad social”, “buen gusto”, “reformismo”, dedicará su vida a ponerlos en ejecución sobre la piel de una tierra que agoniza entre ignorancias y rutinas multiseculares. Navarro trabaja y se dedica a una franja de terreno muy concreta, la que él llamaba «mi país»: «desde la costa de Vera hasta el puerto de Águilas, seguirá por Lorca, Vélez, Huéscar, Baza, Almería y, siguiendo la costa por el Cabo de Gata, vendrá a concluir en Mojácar». Fiel a esta premisa, todos sus escritos sobre Historia Natural, Economía Política, Arqueología, Viajes Científicos, etc, irán destinados a este lejano y, para él, entrañable rincón peninsular.

      En 1790 es ascendido por Carlos IV a la dignidad de abad mitrado de la abadía de Baza. Poco después, también será galardonado con los títulos de socio del Instituto de París y correspondiente de la Real Academia de la Historia, incluso se barajaba su nombre en la corte para ocupar la vacante surgida en los obispados de Almería y Barcelona, pero la muerte se le presenta de pronto y arrasa sus 57 años de vida.

      Gran parte de su voluminosa obra inédita saldría en almoneda pública; otra importante porción fue robada; sólo una pequeña muestra pudo ser rescatada por su sobrina, la docta velezana Dª Juana Martínez Serna, y por el canónigo y amigo bastetano D. Francisco Zenteno. El resto de las valiosísimas colecciones de Historia Natural, Antigüedades y Numismática, la estupenda biblioteca y sus numerosos manuscritos y abundantes dibujos se perdieron para la investigación y el estudio. Peor aún, parte de la obra original fue después acaparada, ocultada y dada a conocer como propia (plagiada) por algunos «eruditos a la violeta».

      Aunque, lamentablemente, sus escritos y colecciones de naturaleza se disgregaron o fueron utilizados fraudulentamente por otros, su memoria perduró varios años, baste un ejemplo: cuando en 1806 el célebre Simón de Rojas Clemente viaja hasta el Reino de Granada y visita los Vélez, pregunta por él, utiliza sus informaciones y ensalza su figura intelectual. Después... el olvido más absoluto. Durante muchos años, el nombre de Antonio José Navarro fue borrado de la faz de los archivos. La memoria de un hombre que trabajó hasta la extenuación por elevar la cultura de toda una región y por alcanzar la felicidad pública para el Sureste comenzó a ser rescatada a finales del s. XX: en 1982, con la divulgación de su conocida “Memoria de las célebres fiestas realizadas con motivo de la inauguración del templo de Vélez Rubio” (1769); en 1997, con la edición de una magnífica biografía a cargo de Antonio Guillén Gómez; y, finalmente, en 2005, con la colocación de una placa en su memoria en la antesacristía del templo velezano.

Lentisco Puche
José Domingo

Guillén Gómez, Antonio (1997).
Lentisco Puche, José Domingo (1982).
Castillo Fernández, Javier (2000).


Manuel Manchón Carrasco

(Lubrín, Sin datos - Vélez Rubio, 1916). Maestro y poeta.


      En 1891, muy joven aún y con el título de bachiller y maestro, abrió un colegio particular de primera enseñanza y dio clases de repaso a jóvenes de la localidad. En 1904, maestro en Chirivel, aprobó unas oposiciones en Granada con el número 1. Al final de sus días, hacia 1916, tenía plaza de maestro en Águilas, donde residía, pero antes también había ejercido en su pueblo natal. Tuvo alguna tímida participación pública en el convulso panorama político de comienzos de siglo en Vélez Rubio. Elegido concejal (21-IX-1902) bajo la alcaldía de Alberto Sánchez Mata, ocupó el cargo de 4º de teniente de alcalde y, un año más tarde, el de contador del Ayuntamiento, hasta que es destituido por el nuevo alcalde, Juan Abadía (6-V-1904). Precisamente, por su condición de liberal-lasernista y colaborador del diario almeriense El Regional (1902), hubo de mantener alguna disputa con La Defensa, el semanario conservador de Vélez Rubio (1901-1905).

      Por lo que respecta a su obra, en 1903 se estrenó la comedia titulada Los dos girones, escrita con José Oliver Pérez; Apodos del pueblo de Vélez Rubio, copiada y completada más tarde (1931-33) por otro repentista local, Inocencio Caballero Navarro, dejando inédita la obra «Odiseas de los maestros de pueblo» (1911). Pero su interés a nivel literario reside, sobre todo, en sus composiciones poéticas de carácter festivo y humorístico. Miguel Guirao Gea decía de él: “No acontecía algo que levantara la crítica, el comentario o el regocijo del distrito sin que Manuel Manchón no escribiera un verso escogiendo su perfil divertido (...); un poeta muy ágil, pronto y expedito para captar un suceso risible y ofrecerlo en una composición sencilla y chispeante...”. Hemos podido catalogar decenas de composiciones publicadas en la prensa local: La Defensa (1902-1905), El Defensor de los Vélez (1904-06); El Ideal Velezano (1911-12); El Distrito (1915-21) y La Evolución (1917).


Lentisco Puche

José Domingo

Lentisco Puche, José Domingo (1999).


Fuente: iealmerienses.es

José Rubio Urrea

 (Lubrín, Almería, 1931 - Madrid, 2012). Actor.


José Rubio Urrea nació en Lubrín el 10 de septiembre de 1931 y falleció en Madrid el 15 de marzo de 2012. Era el menor de los tres hijos de un minero que al terminar la guerra emigró a Barcelona. En escasas ocasiones regresó a la localidad natal, la última para pregonar las fiestas patronales. Muy pronto dejó la escuela para trabajar en una fábrica textil y otra de productos químicos. Por esas fechas frecuentaba el Centro Católico de Hospitalet e intervino en la representación de El divino impaciente con otros aficionados. Trasladado a Madrid después de realizar el servicio militar, su entrada como recadero en una productora cinematográfica resultó providencial ya que conoció a Paco Rabal e ingresó por su mediación en la compañía del teatro Español y en la del Lope de Vega, con José Tamayo. Este le hizo debutar en 1962 en un papel secundario de Edipo; al que siguieron El diario de Ana Frank y El baile de los ladrones.  

Enseñar a un sinvergüenza, de Alfonso Paso (adaptada al cine en 1969, con Carmen Sevilla), fue su comedia más representada y la que le dio protagonismo en la escena española. Un caso singular: ¡17 temporadas! ininterrumpidas en cartel, con distintas parejas femeninas (de Ana Torray a María Rey), diez millones de espectadores y doce mil representaciones por toda España. Su carácter extrovertido, físico guaperas y un tanto “sinvergüenza” hicieron de él un atractivo galán. Al repertorio inicial de libretos desenfadados le siguió un radical cambio de registro y mayor intensidad dramática: Seis personajes en busca de autor, La Celestina, Muerte de un viajante, La vida es sueño, Las brujas de Salem, La caída de Orfeo, Medea, etcétera.

El cine liviano y comercial fue su segunda casa, como protagonista o actor de reparto. A las órdenes de Rafael Gil, Pedro Lazaga o Sáenz de Heredia los éxitos se sucedieron: Los Guardiamarinas, La casa de Troya, Qué hacemos con los hijos, Don Erre que Erre o Escala Hi-Fi… Y la Televisión el cuarto de estar, con presencia habitual en Estudio 1, La casa de los Martínez o Música de Estrellas. En 2008 recibió el premio “Ercilla” en reconocimiento a su larga trayectoria profesional.


Sevillano Miralles Antonio


Fuente: iealmerienses.es

Alberto Agüero Carrasco

  (Lubrín, 1913 - Lubrín, 1989). Médico.


      Hijo de Antonio Agüero Fernández y Rosa Carrasco Ortega, fue bautizado en dicha villa el 12 de septiembre de 1913. Cursó sus primeros estudios en el Colegio de los Hermanos de la Salle, de Cuevas del Almanzora y, por cierre de dicho centro, los terminó en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela (Alicante), de la Compañía de Jesús. Se licenció en Medicina en la Universidad de Valencia, obteniendo las máximas calificaciones. Luego, contrajo matrimonio canónico en Lubrín (6-IX-1939) con Purificación Juan Giner, de nacionalidad uruguaya y, de dicho matrimonio, tuvo cuatro hijos: Antonio, Alberto, Eduardo y Guillermo. Profesional de la salud, fue prototipo de la medicina rural que se ejerció en la difícil España de mediados del siglo XX, teniendo que atender con escasos recursos a un extenso término municipal de Lubrín, que contaba, además del núcleo urbano, con unas veinte cortijadas dispersas. Desarrolló su profesión hasta su jubilación en Lubrín, primero con carácter provisional y luego como titular, que por oposición ganó, durante más de cuarenta años.

Muñoz Buendía

Antonio


Fuente: iealmerienses.es

Historia de Lubrín

 En medio de una tierra de minas y canteras, la crisis de la minería supuso un duro golpe al pueblo, y en su término se encuentra el llamado mármol de El Tranco, aunque el sector tiene mucho que avanzar en un término que está travesado en las últimas décadas por un fuerte descenso demográfico.

Pueblo viejo que hunde sus raíces a lo largo del tiempo y que cuenta con una oferta alimenticia cuando menos interesante, Lubrín es un lugar de rincones campestres y de rincones urbanos que merece una visita atenta que, con toda probabilidad, se repetirá.

Tierra de emigrantes que, como primer destino, fue EE.UU., especialmente California. Esta tendencia cambió a partir de los años 40 se mantiene la emigración, pero esta vez y hasta hace muy poco tiempo, a Cataluña.

Se ha seguido produciendo también un flujo ininterrumpido de carácter migratorio; los jóvenes se han ido marchando al exterior de la provincia y los mayores a la capitalidad del municipio, fenómeno que afecta no sólo a la propia villa, sino también a las pedanías, en las que se hace más notable el descenso de habitantes.

Su estructura urbana es de origen morisco con calles estrechas y empinadas que se abren en pequeñas plazoletas y definen manzanas irregulares caracterizadas por los entrantes y salientes de las edificaciones.

Hasta el año 1309 Lebrilla (así se llamaba Lubrín), estaba ocupado por los musulmanes quienes fueron vencidos por el obispo de Cartagena, Martín Martínez. Posteriormente, ya en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, se produjo el levantamiento de los moriscos. Una vez controlada esta rebelión por las tropas cristianas se desterró a todos los moriscos de la región. Este hecho dio lugar a que Lubrín quedara totalmente deshabitado y prácticamente destruido. Debido a su extensión y fertilidad se decidió repoblarlo con 30 familias de cristianos viejos provenientes de distintos lugares de España, como Galicia, Extremadura, Jaén o Murcia. Si bien Lubrín fue repoblado por inmigrantes, esta es tierra de emigrantes ya que la emigración ha constituido uno de los fenómenos sociales más importantes y que más ha afectado al pueblo.

Fuente: Ayuntamiento de Lubrín andaluciarustica.com

Fotos Antiguas de Lubrín

Plaza de la Constitución. 1909.

martes, 11 de febrero de 2025

Fiesta del Pan (Lubrín)

 Una de las celebraciones que mayor público atrae, y que goza de la Declaración de Interés Turístico en Andalucía, es la popularmente conocida como Fiesta del Pan en honor a San Sebastián, que tiene lugar en Lubrín los días 19 y 20 de enero. Su singularidad radica en la participación en el ritual de cuatro grupos de agentes, los lanzadores y lanzadoras que arrojan panes desde los balcones al paso del Santo a modo de ofrenda, los jóvenes organizados en peñas que luchan por coger el mayor número de roscos durante el recorrido, los vecinos encargados de conducir el trono con gran maestría ante la avalancha de público que rodea a la imagen y grupo de los observadores, formado por los vecinos y turistas, que presencian el ceremonial desde lugares estratégicos del callejero urbano.  Su popularidad ha crecido con el tiempo, estando su continuidad asegurada y convirtiéndose en una importante seña de identidad para el pueblo de Lubrín. 

Orígenes documentados o atribuidos Los orígenes de esta celebración popular del pan se remontan a una época en la que Almería se vio afectada por la peste y la pobreza, la desigualdad y la hambruna. Entonces, los habitantes de Lubrín, creyentes devotos de San Sebastián, expidieron plegarias al Santo hasta que la fortuna cambió su rumbo y Lubrín se vio recuperada y bien provista de alimentos para todos sus habitantes. Otros aducen que, en realidad, esta celebración tiene su comienzo en épocas en las que, a causa de ver tanta miseria, los párrocos de la iglesia tomaron la iniciativa de salir por las calles a repartir pan a los pobres y que así, poco a poco, fue tornándose una costumbre popular de origen religioso. Esta fiesta ha sido declarada de interés turístico de Andalucía. Preparativos Son numerosos los preparativos que lleva a cabo el Ayuntamiento de Lubrín semanas antes del día del patrón. La Iglesia, así como algunas devotas de San Sebastián, son los responsables de la especial decoración a base de roscas de pan del trono y de los actos religiosos que forman parte del ceremonial. Desarrollo Las celebraciones en honor a San Sebastián comienzan la víspera de la festividad. El 19 de enero comienzan los actos. A las ocho de la tarde se celebra una misa en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, situada en la calle Iglesia e inmediatamente después comienza la procesión en honor al patrón de Lubrín, donde la imagen de San Sebastián hace su salida de la Iglesia parroquial Nuestra Señora del Rosario, para tomar la calle Iglesia hasta llegar a la Plaza de la Constitución, la calle Álvaro de Sotomayor, calle Cruz y vuelta a la calle Iglesia para quedar custodiada en el templo. 

El día 20 de enero es el día grande de la festividad celebrada en honor a San Sebastián. Tras la misa solemne celebrada a las once aproximadamente de la mañana, comienza la procesión y los vecinos de Lubrín se apresuran a ocupar sus posiciones e iniciar el recorrido procesional. Este recorrido es idéntico al que se celebra la tarde anterior, pero su duración es muy superior debido a las constantes paradas que se realizan para recibir las ofrendas de pan.

El pueblo de Lubrín al completo participa de este ceremonial, aunque la intervención de los participantes se manifiesta a través de diferentes comportamientos. Existen cuatro grupos sociales bien diferenciados que representan diferentes papeles durante el ceremonial. Estas funciones se heredan y transmiten en el seno familiar. 

Un primer grupo está formado por los lanzadores y lanzadoras, grupo de personas encargadas de lanzar los panes desde los balcones. Las calles que forman parte del recorrido procesional adquieren durante el ceremonial una especial relevancia y valor simbólico, ya que sus vecinos serán los responsables de dotar al ceremonial de espectacularidad a través de la ofrenda de pan.  

Otro de los grupos intervinientes son los vecinos encargados de conducir el trono (que realiza su traslado en ruedas), labor que requiere de una gran maestría, debido a la avalancha de público que rodea al trono durante todo el recorrido procesional. Este grupo está formado por vecinos expertos, encargados de proteger y custodiar el trono de posibles daños que pueda sufrir durante el traslado. 

Un tercer grupo está formado por individuos, generalmente jóvenes organizados en peñas, que luchan por coger el mayor número de roscos durante el recorrido. Este grupo, conocido popularmente como "rosqueros", aportan colorido y alegría al ceremonial, y se diferencian del resto de participantes por el vestuario que emplean y que confeccionan especialmente para honrar al Santo.

Finalmente, aunque con una participación menos activa, está el grupo de los observadores, formado por los vecinos y turistas que presencian el ceremonial desde lugares estratégicos del callejero urbano.  

El recorrido procesional que tiene lugar el día 20 de enero incluye el mismo itinerario que la procesión que se realiza la víspera de San Sebastián, que a diferencia de aquél, cuenta con una menor presencia de público. El recorrido procesional se desarrolla con gran desorden, a pesar de la mencionada diferenciación de grupos sociales que intervienen en el ceremonial. Los asistentes se aglutinan alrededor del trono y entre empujones compiten por rescatar el mayor número de panes al vuelo. Son numerosos los turistas provenientes de municipios vecinos e incluso de otras comarcas que acuden a presenciar esta particular manifestación, que hoy en día se ha convertido en un acontecimiento de gran atractivo turístico.

Llegados al templo la comitiva entona el himno en honor a San Sebastian, cuya  letra es la que sigue:


"Pues eres nuestro patrón,

¡ Oh Sebastián victorioso,

Ampara, mártir glorioso,

A quién te pide el favor!

Ampara mártir glorioso

A quién te pide el favor! (bis)


Por tu gracia celestial 

Libras de necesidades,

Siendo, de las enfermedades, 

Medicina universal.


Todo el mundo en general,

Te proclama protector,

¡ampara, mártir glorioso,

A quién te pide el favor! (bis)


Pues eres nuestro patrón

¡oh Sebastián victorioso

Ampara, mártir glorioso,

a quién te pide el favor!"


Finalizada la procesión, el público asistente al ceremonial se concentra en la Plaza de la Constitución, centro social de Lubrín, para concluir la celebración con un almuerzo popular. Familias al completo acuden con alimentos caseros elaborados generalmente por las mujeres, en el que no pueden faltar las habas frescas y el vino. El Ayuntamiento de Lubrín es el encargado de la habilitación de la Plaza con mesas y de la contratación de la orquesta que amenizará la verbena el resto del día.

 Transformaciones

El ceremonial que se celebra en Lubrín en honor a San Sebastián ha ganado con los años una espectacularidad y colorido que imprimen, por un lado, las peñas de jóvenes que vitorean al Santo durante todo el recorrido y, por otro, la tradicional ofrenda de pan. Era habitual que los vecinos más adinerados de la localidad ofrecieran dinero y flores al Santo, en una época en la que los recursos económicos eran escasos. El recorrido procesional era más complejo debido al peso del trono, ya que su traslado se efectuaba a hombros, generalmente por la población masculina. Los vecinos más desfavorecidos del municipio de Lubrín (muchos de ellos pertenecientes a la etnia gitana) eran los encargados de portar el trono durante el recorrido procesional. Con el tiempo, y debido a la falta de voluntarios, las andas del trono fueron sustituidas por una estructura de ruedas que facilita el traslado de la imagen. 


En el pasado esta celebración gozaba de un marcado carácter religioso. Hoy en día la relajación de las normas sociales y la ausencia de preceptos religiosos de obligado cumplimiento han alterado el ceremonial; hecho que no goza de la complacencia y agrado de los mayores de la localidad. Con el paso del tiempo se han ido sumando una serie de elementos identificativos del ritual, como es el pañuelo rojo o las camisetas que visten las diferentes peñas. Estas manifestaciones no existían en épocas en las que el ritual no gozaba de tanta popularidad. 


Uno de los cambios más visibles, que caracterizan actualmente al ceremonial, es el gran despliegue de medios (habilitación de mesas y contratación de la orquesta que amenizará la verbena) que realiza el Ayuntamiento para organizar el almuerzo popular, uno de los eventos más esperados por los asistentes. En el pasado los vecinos se desplazaban, finalizada la procesión, a diferentes locales del municipio o a sus propios hogares, donde degustaban las roscas de pan (que generalmente acompañaban con atún o anchoas); se trataba de una manifestación mucho más discreta que la que tiene lugar hoy en día. Los vecinos concluían el "Día del Santo" con una gran celebración en la Plaza de la Constitución, donde degustaban las roscas de pan en compañía de familiares y amigos. 


Organizadores 

El Ayuntamiento de Lubrín es el encargado de la organización de las fiestas patronales. La contratación y organización de los eventos es una de las funciones principales del comité organizador. 


Financiadores 

El Ayuntamiento de Lubrín es el principal financiador de este ceremonial. 


Fuente: Guía Digital

Aljibe de Lubrín

 Situado sobre un cerro elevado denominado cerro del Aljibe de Lubrín, que domina ampliamente los llanos de Tabernas. En un erial muy afectado por la erosión natural, se localizan fragmentos de cerámica, industria lítica y piedra pulimentada que corresponderían a una ocupación del sitio durante el Neolítico Final. Se observan indicios de restos de estructuras. Se trata de un yacimiento de interés científico. Comarca del Campo de Tabernas.

Fuente: Guía Digital

Vivienda 0009 (Lubrín)

 Edificio de una planta más cámara. Se encuentra distribuido en dos crujías paralelas a la fachada. Tras la puerta damos a entrada en la primera crujía y dormitorio y escaleras a las cámaras en la segunda. En las cámaras hay una cocina, un salón y un baño. La separación de las habitaciones se hace por medio de puertas. Similar a la anterior. Similar a la anterior. Las vigas de la primera crujía son colañas y entre ellas hay revoltones de yeso. En la segunda crujía se presentra en la techumbre los rollizos vistos (maderos) y el cañizo. Cubierta a una agua vertiendo a la fachada.   Los suelos de la entrada son de terrazo y el resto de yeso. El edificio está dividido en dos viviendas. La inventariada es la que aparece a la derecha (en foto). Tiene puerta de acceso en la planta baja y ventana en la cámara. La puerta y la ventana son de madera y presentan los cierres a dos hojas. La ventana de la cámara presenta rejas a forja de estilo sobrio en el plano interior del vano.   Destacamos las macetas que hay en la fachada que restan algo de sobriedad a la fachada del edificio. 

Fuente: Guía Digital

Vivienda 0008 (Lubrín)

 Edificio de dos plantas más cámaras distribuido en tres crujías paralelas a la fachada. La entrada es central y damos a zaguán con comedor a la izquierda y estar a la derecha en la primera crujía. En la segunda hay escaleras en el centro, cocina a la izquierda y comedor a la derecha. En la tercera hay despensa a la izquierda y baño a la derecha. En la planta primera hay cinco dormitorios un estar y un baño distribuidos en torno a un pasillo central y en la última hay cuatro cámaras.  Similar al anterior. Cuatro muros de carga. Separación de plantas a cielo raso. Cubierta a dos aguas paralelas a la fachada. Suelos de mosaicos, terrazo y mármol. La fachada presenta puerta central con dos grandes ventanas en cada lateral en la planta baja. En la primera hay cinco balcones, uno de ellos en la curva que se forma en la esquina del edificio. En las cámaras hay cuatro falsas de forma elíptica y una galeria con balconada en la esquina curvada. El dintel de los vanos es incurvado. La puerta y las ventanas son de madera y tienen los cierres a dos hojas. Las ventanas de la planta baja tienen rejas a forja en el plano exterior del vano y los balcones de la planta primera tienen rejas a forja en la baranda.  La fachada tiene un zócalo de piedra. La puerta de acceso a la vivienda desde el zaguán es de madera labrada y presenta cristaleras.     

Fuente: Guía Digital

Vivienda 0010 (Lubrín)

 Edificio de dos plantas más cámara distribuido en tres crujías paralelas a la fachada. La entrada se hace previo zaguán que da a las escaleras a la planta primera. La planta baja la ocupan en su totalidad las antiguas tiendas y un taller de carpintería doméstico. En la planta primera hay tres dormitorios, un comedor, un estar, un patio de luces sobre un salón y las escaleras de la servidumbre que da a las cámaras. Todas estas dependencias se encuentran rodeando al hueco de escaleras ya que el patio de luces no ocupa el centro de la construcción. En las cámaras se encuentran las antiguas habitaciones de servidumbre y los atrojes. Mampostería de piedra, barro y yeso en los muros. Colañas de pino en vigas de la separación de plantas, y de álamo en la armadura. Techos de cañizo y yeso. Cubierta de cañizo yeso y teja árabe. Tres muros de carga y una hilada de pilares sostienen el edificio.  Techos con colañas de pino a cielo raso en la planta baja. En la alta, algunos techos son de madera tallada policromada (artesonado), otros están con decoraciones modernistas. Armadura de par y nudillo con limas mohamares y sencillas (artesón). Cubierta a cuatro aguas. Suelos de baldosas de cemento formando mosaicos. La fachada tiene en la planta baja tres puertas de acceso, una central a la vivienda propiamente dicha y dos laterales a las tiendas (hoy día almacén y taller doméstico) más dos ventanas intercaladas con rejas en el plano exterior de los vanos. En la planta primera hay cuatro balcones enmarcados en vanos con el dintel incurvado. En las cámaras hay cuatro ventanas "falsas" para ventilar los maderos. El zaguán de acceso, que da a las escaleras a través de dos arcos de yeso, imitando al mármol, el hueco de escaleras y los pasillos en la planta primera están decorados con gusto modernista (en foto). La baranda de las escalera es de hierro a forja con pasamanos de cerezo. El edificio presenta un patio de luces descentrado.

Fuente: Guía Digital

Necrópolis Argárica Cortijo del Poyo

Cerca del Cortijo del Poyo se localizan enterramientos argáricos entre los que son visibles algunas cistas perfectamente conservadas en cuanto a su estructura. Situado en terreno agrícola. Comarca del Campo de Tabernas.

Fuente: Guía Digital

Cortijo La Almazara (El Pilar)

 Ubicado cerca del núcleo urbano de El Pilar, conocido como la Almazara de Ponte. Enclavado  en ladera suave y con amplia extensión de terreno, antiguamente con una explotación de olivos y almendros, y actualmente, ya transformada, se dedica a la explotación de almendro y al auto abastecimiento por medio de cultivos de regadío y de la cría de animales (explotación porcina).

Resalta en el conjunto del cortijo de manera clara la multipropiedad que se da en este elemento, la vivienda en un estado de conservación bueno y la zona de la almazara queda en un regular estado de conservación. La primera zona, la vivienda, contiene además de las habitaciones del que sería el aparcero o encargado de la almazara, zonas de almacén con algunos trojes dispersos por ellas, y que actualmente se utilizan para el almacenamiento de la almendra. También está inserto en la vivienda un palomar de reducidas proporciones.

Todo el conjunto de la vivienda en el interior se unifica mediante el encalado, presente en todas la dependencias. Los techos del interior, están realizados con vigas de madera y cañizo, sobre el que se cubre con una mezcla de cal y tierra que sirve de aislante y de base a las tejas exteriores. Algunas de las habitaciones tienen el techo completamente encalado. 

En lo referente  a la vista exterior, la vivienda tiene diferentes alturas, lo que le da un perfil con diferentes volúmenes y plantas, cubiertas en su mayor parte a dos aguas con teja árabe. Gran parte de los muros de mampostería que configuran la construcción, se encuentran enlucidos con un mortero de cal.

En cuanto a la almazara, se distinguen claramente dos espacios, el núcleo principal, que mantiene la maquinaria y elementos propios de la molienda (torba, presa, tinajas...)con la vivienda aneja, y las demás dependencias vinculadas a la producción olivarera. Las cubiertas son a un agua con teja árabe para la almazara y los muros enlucidos con mortero de cal, y para los almacenes cubierta plana y los muros a piedra vista. La almazara estuvo en funcionamiento hasta principios de loas años 90 del siglo XX.

Ambas zonas, cortijo y almazara, están conectadas por habitaciones que servían de almacén y de cuadra para el mulo, cuando la molienda se hacía por tracción animal.

Otros elementos interesantes son el horno de pan, en funcionamiento, y los corrales en la parte trasera de la vivienda, en uso como cochinera. Así mismo, en la zona de corrales está el aljibe que abastecía tanto a la almazara como a la vivienda.

Fuente: Guía Digital

Vivienda 0011 (Lubrín)

 Edificio de una planta más cámara. Se encuentra distribuido en dos crujías paralelas a la fachada. Tiene dos entradas, una al comedor y otra a la antigua fragua donde hay una chimenea de leña. En la segunda crujía hay dos dormitorios, uno de ellos con la cubierta abovedada. En el lateral derecho de la fachada hay adosados una cuadra y un patio, en el lateral izquierdo hay dos corrales de autoconstrucción (de maderas y chapas, al estilo de las chavolas), en la parte trasera están los restos de lo que eran corrales. Muros de carga de piedra y barro. Tabiques interiores de adobe. Vigas de madera de álamo. Techos de la planta baja de cañizo. Cubierta de cañizo, barro y teja árabe.  Tres muros de carga y una bóveda (cimbra). En la separación de plantas se presentan colañas y cañizo. Las vigas de la cubierta son rollizos (maderos). Cubierta a un agua vertiendo a la fachada. Por detras de la viga cumbrera se le levanta al edificio una cámara. Suelos de cemento en la planta baja y de tierra apisonada en la cámara. La vivienda tiene dos puertas de entrada y una ventana en la parte izquierda de la fachada.  Uno de los dormitorios tiene la cubierta abovedada. La entrada al edificio se hace a través de una placeta.

Fuente: Guía Digital

jueves, 6 de febrero de 2025

Castillo de Lubrín

Fue testigo de la sublevación de los moriscos, expulsión de éstos y posterior repoblación. Se llega a él siguiendo una senda marcada en la Calle Zacatin.

Es de época árabe, ya que aparece en el primer catastro del Lubrin musulmán del año 1488. También está recogido en el Libro de Apeo de Lubrín del año 1577 y en el catastro más actual llevado a cabo por el Marqués de Ensenada en el año 1750.

Actualmente no quedan restos de esta estructura, que se ubicaba en el cerro donde hoy se encuentra el reloj que domina el pueblo, lugar de referencia de los lubrinenses.


Fuente: Dipalme

Fotos: Patrimonio Almeriense

Monolito Conmemorativo a Antonio José Navarro López

Antonio José Navarro López (Lubrín, 1739 - Baza, 1797). Eclesiástico ilustrado.

      Nacido en el seno de una familia acomodada, hijo de Antonio Navarro (Zurgena) y Josefa López (Lubrín). Dedicado desde pequeño al conocimiento y la investigación de su entorno geográfico, realizó sus estudios secundarios en una institución religiosa de la ciudad de Murcia, obteniendo el título de bachiller en Artes y Sagradas Escrituras. La carrera la realizaría entre Alcalá de Henares, donde comienza a abrir los ojos a la razón y el intelecto, y Orihuela, en cuya Universidad Pontificia se licenció y doctoró (XI-1761) con el título de maestro en Sagrada Teología.

      Su vida será un vertiginoso ir y venir por las tierras del Sureste. El mismo año de su titulación consiguió el empleo de catedrático de Teología Moral de Vera y su vicaría, aprovechando para viajar a Lubrín y descubrir importantes yacimientos de amianto. Dos años más tarde recibiría las órdenes sacerdotales, ganando por oposición su primer beneficio en la parroquial de Olula del Río (1763-66). Por concurso-oposición accede al beneficio de la parroquial de La Encarnación de la populosa localidad de Vélez Rubio, curato de último ascenso de los más rentables del obispado, que llevaba anexo la tenencia de la vicaría de los Vélez. Gracias a sus conocimientos teológicos, fue nombrado, además, examinador sinodal del obispado almeriense. Hacia 1773 ocupaba similar cargo en el vecino obispado Guadix-Baza. Por entonces, su fama como orador aventajado le granjeó cierto predicamento en círculos provincianos (Granada, Murcia, Cartagena, Orihuela...) y en la misma Corte.

      La década de residencia en Vélez Rubio (1766-1777) fue clave para su formación, coincidió con la construcción del templo de la Encarnación y su fastuosa inauguración, de la que Navarro redactó una completa y brillante memoria (reeditada por Revista Velezana en 1982), copió documentos en mal estado del archivo parroquial, recorrió sus campos en busca de minerales, formó una importante colección de antigüedades, plantas y piedras; escribió memorias; digiere las doctrinas de un escogido elenco de escritores europeos y traduce la obra del naturalista francés Conde de Buffon, su primer maestro; redacta las ordenanzas de la Junta de la Caridad e impulsa el nuevo Hospital Real velezano; experimenta e investiga escrupulosamente las tierras comarcanas y las del Almanzora; siente una especial atracción hacia las ruinas romanas de El Villar (Chirivel); a menudo, es consultado por científicos y colegas de muchas partes del país... y, especialmente, aún saca tiempo para crear la primera Sociedad Económica de Amigos del País del Reino de Granada, en Vera (1775). El rey Carlos III y los sucesivos secretarios de Estado le agradecerán estos incansables servicios en pro de la causa pública.

      En 1777, en dura oposición con clérigos de gran talla, opta a la canonjía lectoral de la Iglesia Colegial de Baza, una abadía dentro del pequeño y pobre obispado de Guadix. Aquí residirá el resto de su vida y se desarrollará su imparable carrera eclesiástica, al calor de la monarquía que, por el derecho de presentación del Real Patronato, pudo colocar a placer a fieles peones del pensamiento ilustrado en los cabildos eclesiásticos. Antes de 1785 ejercía, además, de comisario y calificador del Santo Oficio en el partido de Baza, siendo, además, prior y arcipreste de esta Iglesia. Tras nueve años como simple canónigo, por fin accedería, ahora por designación real, a una importante prebenda: la de tesorero, cargo que disfrutaba cuando redactó sus Viajes. Finalmente ocuparía la dignidad de Abad, también por deseo regio, entre 1790-97.

      En 1777 consigue la Canonjía Lectoral de la Colegiata de Baza y, desde aquí, prosigue sus ajetreadas investigaciones de campo y sus relaciones con importantes figuras de la Ilustración, como D. Pedro Franco Dávila, director del Real Gabinete de Historia Natural, a donde remitirá varios cargamentos de producciones naturalistas y arqueológicas del Sureste, entre los que destacan los mármoles de los Vélez y los amiantos de Lubrín.

      También en Baza erige de la nada otra Sociedad Económica de Amigos del País, con el fin de revitalizar la declinante actividad económica de la ciudad y de su extenso Partido. Al poco, Navarro es elegido por Floridablanca para desempeñar la Dirección de los Caminos de Levante (1781-1792), logrando modernizar la llamada red de carreteras de Levante, la que, naciendo al poniente de Baza, encuentra su lógico final en las inmediaciones de Lorca. Tenemos constancia, igualmente, de la dirección del canal de la Comisión, en Vélez Rubio, que permitió poner en riego una extensa zona de vega. Además, el conde de Floridablanca (primer ministro de Carlos III y cuñado del magistrado Antonio Robles Vives, entrañable amigo de Navarro), recurrirá en varias ocasiones a la personalidad y sabiduría del canónigo bastetano para poner en práctica sus planes reformistas; así, le encarga la redacción de una Historia Natural de los Reinos de Granada y Murcia, en varios volúmenes, que entregará en 1792.

      Imbuido de conceptos como “felicidad pública”, “utilidad social”, “buen gusto”, “reformismo”, dedicará su vida a ponerlos en ejecución sobre la piel de una tierra que agoniza entre ignorancias y rutinas multiseculares. Navarro trabaja y se dedica a una franja de terreno muy concreta, la que él llamaba «mi país»: «desde la costa de Vera hasta el puerto de Águilas, seguirá por Lorca, Vélez, Huéscar, Baza, Almería y, siguiendo la costa por el Cabo de Gata, vendrá a concluir en Mojácar». Fiel a esta premisa, todos sus escritos sobre Historia Natural, Economía Política, Arqueología, Viajes Científicos, etc, irán destinados a este lejano y, para él, entrañable rincón peninsular.

      En 1790 es ascendido por Carlos IV a la dignidad de abad mitrado de la abadía de Baza. Poco después, también será galardonado con los títulos de socio del Instituto de París y correspondiente de la Real Academia de la Historia, incluso se barajaba su nombre en la corte para ocupar la vacante surgida en los obispados de Almería y Barcelona, pero la muerte se le presenta de pronto y arrasa sus 57 años de vida.

      Gran parte de su voluminosa obra inédita saldría en almoneda pública; otra importante porción fue robada; sólo una pequeña muestra pudo ser rescatada por su sobrina, la docta velezana Dª Juana Martínez Serna, y por el canónigo y amigo bastetano D. Francisco Zenteno. El resto de las valiosísimas colecciones de Historia Natural, Antigüedades y Numismática, la estupenda biblioteca y sus numerosos manuscritos y abundantes dibujos se perdieron para la investigación y el estudio. Peor aún, parte de la obra original fue después acaparada, ocultada y dada a conocer como propia (plagiada) por algunos «eruditos a la violeta».

      Aunque, lamentablemente, sus escritos y colecciones de naturaleza se disgregaron o fueron utilizados fraudulentamente por otros, su memoria perduró varios años, baste un ejemplo: cuando en 1806 el célebre Simón de Rojas Clemente viaja hasta el Reino de Granada y visita los Vélez, pregunta por él, utiliza sus informaciones y ensalza su figura intelectual. Después... el olvido más absoluto. Durante muchos años, el nombre de Antonio José Navarro fue borrado de la faz de los archivos. La memoria de un hombre que trabajó hasta la extenuación por elevar la cultura de toda una región y por alcanzar la felicidad pública para el Sureste comenzó a ser rescatada a finales del s. XX: en 1982, con la divulgación de su conocida “Memoria de las célebres fiestas realizadas con motivo de la inauguración del templo de Vélez Rubio” (1769); en 1997, con la edición de una magnífica biografía a cargo de Antonio Guillén Gómez; y, finalmente, en 2005, con la colocación de una placa en su memoria en la antesacristía del templo velezano.


Lentisco Puche

José Domingo


Fuente: Dipalme

Fotos: Patrimonio Almeriense

Antiguo Ayuntamiento de Lubrín

 Edificio de planta rectangular construido en 1973 para albergar el antiguo ayuntamiento de Lubrín, uso principal del edificio hasta la construcción del nuevo ayuntamiento en 2014. El programa del edificio se distribuye en tres plantas. La planta baja está destinada a almacén. La fachada principal , simétrica, se compone de tres vanos equidistantes. Los huecos presentan molduras en jambas y dinteles. En planta baja, el acceso se produce por el vano central, mientras que en planta primera, los vanos cuentan con balcones. De carácter sencillo, no presenta elementos ornamentales relevantes, destacando el emblema del municipio sobre el acceso.





Fotos: Patrimonio Almeriense

Ayuntamiento de Lubrín







Fotos: Patrimonio Almeriense

Guía Visual de Lubrín


Ayuntamiento de Lubrín









Oficina de Turismo










Mirador del Castillo



Calles y Rincones


Calle Iglesia


Plaza de la Constitución

Calle Sol





Calle Carmona




Calle Mayor



 Calle Almería

Calle Álvarez de Sotomayor



Fotos: Patrimonio Almeriense

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