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sábado, 17 de enero de 2026

Ermita de la Peinada

 La Ermita de la Peinada es un pequeño edifico historicista de finales del siglo XIX. Estaba dedicada a la atención espiritual de los trabajadores de la finca del mismo nombre, que acudían a la misma, incluso, para escuchar misa. Esta ermita es uno de los edificios religiosos más extraños de los construidos en Andalucía. La voluntad de no consumir terreno agrícola y su ajuste a los trazados de la linde de la finca y del camino, termina por dar lugar a una construcción de planta triangular, ligeramente achaflanada en el vértice de la cabecera.









viernes, 16 de enero de 2026

Mirador Cerro el Calvario

El Mirador del Cerro del Calvario se encuentra en Huércal de Almería, ofrece vistas del municipio y sus alrededores, y es parte de una ruta de senderismo corta y agradable que pasa por las históricas Cuevas de la Pará Rojo, un ejemplo del antiguo hábitat troglodítico de la zona.




Vistas desde el Mirador









Fotos: Patrimonio Almeriense

Pabellón Municipal Paco Navarro

 Se trata de un pabellón deportivo municipal que funciona también como gimnasio y centro de actividad física con instalaciones para diferentes deportes, clases y entrenamientos. Las instalaciones son utilizadas por deportistas locales y por asociaciones, incluyendo la sede del club de baloncesto Estudiantes del Bajo Andarax entre otras actividades deportivas.



Recibe el nombre de Paco Navarro en homenaje a una persona muy vinculada al deporte local y al funcionamiento de estas instalaciones municipales.



Fotos: Patrimonio Almeriense


jueves, 15 de enero de 2026

Iglesia de Huércal de Almería

La Iglesia de Huércal es un templo de 3 naves con torre situada en la esquina derecha de los pies. Su estructura pertenece a diferentes épocas, correspondiendo la nave central a la primitiva iglesia mudéjar, de planta de cajón, mientras que naves las laterales y la capilla mayor corresponden a ampliaciones de época barroca. La transición se produce abriendo los antiguos muros laterales, para lo que se construyen los actuales pilares y los cuatro arcos de medio punto por lado (rebajados los de la capilla mayor) que descansan en pilastras adosadas a los primeros. Estas presentan collarinos e impostas molduradas. Igualmente se abre el muro testero para ampliar la capilla mayor mediante otro arco de medio punto, la cual queda sobreelevada. Como consecuencia de estas dos ampliaciones se hace necesaria la creación de otros dos arcos en este mismo plano. Por otro lado, los arcos de los pies presentan menor altura para sostener el coro de madera con balaustrada. El soporte de la armadura se refuerza y decora con semicolumnas adosadas al interior de los pilares, levantadas en piedra de cantería. Estas presentan fuste liso y sencillo capitel de tambor también liso, con pequeñas volutas. Sobre los mismos descansan los arcos diafragmas de medio punto, levísimamente apuntados, que dividen los tramos de la nave central. 


La cubierta (a dos aguas en la nave central y a un agua en la extensión de la capilla mayor y naves laterales) también responde diferentes épocas constructivas, conservándose el artesonado mudéjar ochavado en la primitiva capilla mayor. Esta última parte del templo tiene reflejo al exterior por conservar la antigua altura, más elevada, del mismo. Este artesonado presenta un a rica decoración, donde destaca el medio lazo del harneruelo (la parte horizontal del techo) que recibe a los faldones de la cabecera, así como la única tiranta, doble, que se conserva. El resto de las armaduras son sencillas y de factura posterior. 

La fachada principal, a los pies, ha sido recientemente restaurada dejando al descubierto la diferencia entre las distintas etapas constructivas, sin que esto signifique la correspondencia fiel entre el exterior existente y la época de construcción de esa fracción de la iglesia, ya que las sucesivas reformas han podido alterar la naturaleza primitiva de muros y paramentos. En lo que corresponde a la nave central, esta fachada está levantada por sillares que ocupan también el hastial, manifestándose un arco de descarga o cegado bajo el que se encuentra la portada. Esta, de corte renacentista, está formada por un arco de medio punto moldurado, con decoración vegetal, el cual descansa sobre pilares. Se encuentra enmarcada por columnas toscanas sobre plintos que reciben a un entablamento con doble moldura arquitrabe, friso liso y cornisa. Un óculo en el hastial aporta iluminación al interior. El muro correspondiente al pie de la nave lateral de nuestra izquierda, está levantado en ladrillo y cajones mampostería, y rematado en la esquina por cadena de sillares. Se encuentra igualmente calado por un óculo. A la derecha se levanta la torre, de tres cuerpos y cubierta de teja árabe a cuatro aguas. El primer cuerpo, que se encuentra integrado en la estructura de la nave, es de ladrillo con esquina de sillares, presentando un tercer óculo. El segundo cuerpo es de ladrillo con cajones de mampostería, mientras que el más alto está únicamente levantado con ladrillo. Este se encuentra abierto por los vanos de campana con arco de medio punto. En el lateral norte se encuentra una sencilla segunda portada adintelada con guardapolvos, estando el muro calado por tres ventanas.



La primitiva sencilla iglesia de Huércal se levanta en el siglo XVI, en estilo Mudéjar. En 1614 la población se erige como parroquia, perdiendo este carácter en 1673 tras la consideración de los lugares de Huércal y Viator como suburbios de la capital. Sin embargo, en 1734 se recupera la consideración parroquial, ya separada de Viator que constituye la suya propia.


 El aumento de la población que caracteriza a la primera mitad del XVIII lleva a la necesidad de ampliación de las iglesias, lo que se produce en Huércal en las últimas décadas del mismo siglo, bajo el gobierno del obispo Claudio Sanz y Torres. Para llevar a cabo la ampliación se añaden las naves laterales y una nueva capilla mayor, donde se coloca una imagen de la Virgen de las Angustias, de Salzillo. En 2009 se terminan las obras de restauración que se manifiestan de forma especial en la fachada principal. Para ello, desde una situación de partida similar a la que todavía conserva la fachada lateral, se levantan las capas añadidas durante siglos al paramento para dejar al descubierto el actualmente visible.



Fotos: Patrimonio Almeriense Pueblo a Pueblo


Casa del Médico

Casa historicista de planta cuadrangular, ligeramente trapezoidal. Presenta dos alturas, siendo perceptible desde la fachada principal tan solo la superior más un semisótano, debido al escalonamiento del terreno. La planta alta corresponde a las estancias nobles mientras que la baja, con entrada también desde la calle Lepanto, estaba dedicada a almacenes y zonas de servicio. La fachada principal se encuentra enmarcada por un zócalo, pilastras laterales y entablamento. Este se encuentra formado por doble moldura-arquitrabe, friso liso y una doble cornisa moldurada, bajo la cual llama la atención un bocel decorado mediante escotaduras regulares. La puerta, que alcanza el nivel de la calle mediante dos escalones exteriores, ocupa el espacio central derecho del conjunto de las 4 calles verticales de vanos, situándose a los lados los balcones superiores y los tragaluces del semisótano, unidos verticalmente entre sí por un mismo recerco. La rejería, que cubre los balcones por completo, es de antepecho y resalto en la parte superior, con inserciones emplomadas. Todos los huecos presentan arco segmentado, estando rematados tanto la puerta como los 3 balcones por frontis con resalto en la clave y guardapolvos denticulado. 


El interior presenta una escalinata de acceso que nace desde la calle, flanqueada por balaustrada calada en “eses”, la cual penetra en el zaguán. Este presenta estancias laterales, donde se encontraba la consulta del médico. El paso desde el zaguán a la zona privada se realiza mediante una portada de arco carpanel, con doble montante, completamente recercada por una gruesa moldura, que envuelve a un dintel, este soportado por semicolumnillas de fuste estriado. Desde el zaguán se accede a un gran repartidor (donde descansa el cuerpo de luces) que enlaza con otra estancia que se abre al huerto posterior mediante una puerta- ventanal. El paso entre estas dos estancias se realiza a través de un pórtico de 3 vanos carpaneles, los cuales descansan sobre columnas y semicolumnas, levantadas sobre plintos, con fuste liso y capiteles compuestos. A ambos lados se encontraban los dormitorios y el resto de la zona habitable. La casa presenta una profusa decoración entre la que destaca, además de lo expresamente citado, la azulejería de los zócalos, la cristalera del ventanal trasero, los suelos de mosaico hidráulico, los montantes acarpanelados de las puertas, el penacho con decoración vegetal de la clave del arco central del pórtico, etc.


La casa fue propiedad del médico D. Francisco García Álvarez, muy querido en la población, cuyo hijo Francisco García Ábad siguió al padre en el ejercicio de la profesión. D. Francisco tenía la consulta a la derecha de las escaleras de acceso y allí atendía, muchas veces de forma altruista a muchos vecinos que, no obstante, buscaban la forma de pagar aunque fuera en especie. Su abnegación le valió que se le dedicara una calle que corresponde a la antigua carretera de Almería, donde se encuentran varios de los mejores vestigios arquitectónicos de la arquitectura decimonónica del municipio, calle que forma hoy parte del Camino Mozárabe de Santiago. 


Después la casa quedó como ayuntamiento, acogiendo en la actualidad las oficinas de los servicios sociales zonales en la planta superior, y el archivo municipal en la inferior. La fachada posterior presentaba una gran balconada-mirador volada, a la que se podía acceder desde las distintas habitaciones posteriores. Este mirador se encontraba protegido por balaustrada, al igual que la escalinata que desde el mismo descendía perpendicularmente hasta el huerto, habiendo todo ello desaparecido fruto de las sucesivas transformaciones.



Fotos: Patrimonio Almeriense Pueblo a Pueblo


Casa de la Calle Real Nº 27

Edifico historicista de 2 alturas, con cubierta plana. La fachada se encuentra enmarcada horizontalmente por zócalo bajo de mármol negro y entablamento superior formado por moldura-arquitrabe, friso liso y cornisa moldurada. 


El lateral izquierdo presenta cadena de falsos sillares, mientras que el lado derecho está rematado por una pilastra decorativa que solo ocupa el cuerpo superior. El cuerpo inferior de fachada presenta la puerta de acceso en el lado derecho, desplazada hasta el extremo, que se abre al zaguán. Se encuentra enmarcada por molduras y coronada por arco segmentado con resalto en la clave con flor. 

En el lado izquierdo se sitúa el vano de portón, enmarcado por cadenas de falsos sillares y, en la actualidad, muy transformado. El cuerpo superior, que se encuentra separado del anterior por una moldura que se prolonga por las repisas de los balcones, se encuentra igualmente calado por dos vanos, en este caso iguales entre sí y de disposición simétrica. Se trata de dos balcones con antepecho de piedra calada en flor de lis y puertas adinteladas enmarcadas por molduras. Sobre estas aparece un guardapolvo, también moldurado, sobre el que aparecen, centrados, sendos pequeños frontones igualmente decorados con motivos vegetales.


Fotos: Patrimonio Almeriense Pueblo a Pueblo

Cuevas de la “Pará” Rojo

El hábitat troglodítico ha constituido a través del tiempo un importante recurso como vivienda y refugio en Huércal de Almería, si bien reducido, como es lógico, a los espacios en que el terreno favorecía las excavaciones, como son los cerros arcillosos. Las cuevas podían ser excavadas por manos expertas, si bien, también era frecuente la autoconstrucción, al menos parcial, ya que estos barrios estaban, normalmente, destinados a la población menos pudiente e, incluso, relativamente marginal del núcleo. Si no se disponía de recursos, lo que era muy frecuente, primero se excavaba una habitación paralela a la fachada en uno de cuyos lados se colocaba el “rincón” y en el otro el dormitorio. Después, progresivamente, según la disponibilidad de tiempo y las necesidades, se iban abriendo nuevas habitaciones. 

La duración de los trabajos variaba, lógicamente, según la dureza de los materiales, el tamaño final y el número de trabajadores. En este sentido y como término medio, si era de encargo, una cueva de tres estancias se excavaba, aproximadamente, en un mes, por el maestro y uno o dos peones, los cuales podían ser los mismos propietarios. Lo primero era cortar verticalmente la pared natural para conformar la fachada, si bien las situaciones de extrema pobreza impedían dedicar esfuerzo a nada superfluo y esta operación se reducía a configurar el entorno de la puerta. Tras excavar el acceso, se iban excavando estancias progresivamente, dejando los correspondientes umbrales arqueados apoyados sobre gruesas paredes sin excavar, entre las habitaciones, para garantizar la solidez del conjunto. Si se disponía de espacio lateral (lo que no era frecuente en el entorno urbano) la cueva crecía, normalmente, tan sólo dos grupos de estancias en profundidad, para, después, extenderse hacia los lados, lo que favorecía la existencia de un ambiente mucho más higiénico, apareciendo, entonces, ventanas laterales. Si no era así, la cueva crecía hacia el interior del cerro, adquiriendo gran profundidad. 

Los techos eran, lógicamente, los puntos donde la mano del maestro tenía que actuar con mayor criterio, aplicándose distintos tipos de bóveda: medio cañón, rebajada, media naranja, o arista, según las dimensiones y configuración del espacio, el tipo de material, o la costumbre del picador. Por último, en los laterales de las paredes se excavaban alacenas y huecos que actuaban como vasares, perforándose igualmente la chimenea. La tierra extraída servía para hacer o extender el espacio horizontal frontal o ampliar el camino de acceso, aunque si se trataba de conglomerado, los cantos podían ser utilizados para empedrar y la arena, mezclada con cal, para hacer mortero. 

En cualquier caso, a pesar de la sencillez y los posibles inconvenientes, la estabilidad térmica que ofrecen las cuevas (en torno a los 20ºC) difícilmente puede ser mejorada por las casas, incluso de familias adineradas.


Fuente: patrimonio.ayuntamientohuercaldealmeria.com

Fotos: Patrimonio Almeriense


Monumento a los Republicanos

 EXCMO. AYUNTAMIENTO DE HUÉRCAL DE ALMERÍA

A los Republicanos y Republicanas de Huércal, a las Brigadas Internacionales y a todas aquellas personas que defendieron la II República.

"En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida" (Federico G, Lorca)

Huércal de Almería, 14 de abril de 2006







Fotos: Patrimonio Almeriense Pueblo a Pueblo


Portada Palacio de Boleas

La portada del desaparecido Palacio de Boleas constituye el elemento de mayor valor histórico-patrimonial dentro de la arquitectura no eclesial del municipio. Decorado con gran lujo y con llamativos jardines, se encontraba situado en la vega, en el límite de término municipal con el de la ciudad de Almería. Había sido construido en el siglo XVIII por mandato del obispo Molina y Rocha, pasando a manos privadas con la desamortización, proceso por el cual, durante el siglo XIX y en diversos impulsos, gran parte de los bienes poco productivos de la iglesia, de la nobleza o de los ayuntamientos son vendidos a bajo precio por el estado a particulares, supuestamente para su puesta en producción. Derribado en los años 80 del siglo XX, la portada es adquirida por el Ayuntamiento de Huércal para su colocación en la entrada de la actual biblioteca pública.








Fotos: Patrimonio Almeriense Pueblo a Pueblo


Edad Media

Aljibe del LLano

Posiblemente uno de los aljibes más antiguos de la provincia de Almería.

Antigua Roma

Alineación Megalítica

Alineación Megalítica en Comarca de los Filabres.  

Prehistoria

Capilla Sixtina del arte rupestre en Almería.

Conjunto de variados grabados en la Sierra de los Filabres.

Edad Moderna

Arte Juanelo

Obra maestra de la ingeniería renacentista en Almería.

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