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lunes, 24 de febrero de 2025

El Pedestal de Avitiano

 Se encuentra ubicado en la plaza de S. Antón junto a la fachada de la ermita, sirviendo de peana a una cruz de hierro, razón por la que se incluye dentro de este apartado.

Este bloque de piedra arenisca de color amarillento y de forma paralelepípeda rectangular tiene unas medidas aproximadas de 52 x 80 x 50 cm.

Su superficie epigráfica no presenta signos evidentes por encontrarse muy deteriorada. Los lados son planos, con aristas apenas marcadas, sin que pueda apreciarse molduras o motivode ornamentación alguno.


"Pedestal de Avitiano"

Su estado de conservación es lamentable al encontrarse bastante desgastado en sus cuatro lados y han desaparecido las letras inscritas. La lectura epigráfica recopilada es la siguiente:

L. ALFENO. ARN

AVITIANO

.........................

ORDO. REI. P.

............DE

CREVIT........

..............

..............

..............

La traducción es la siguiente: "A Lucio Alfeno [Avitiano], , de la tribu arniense, el ordo … decretó ...".

Se trata de un homenaje que los ciudadanos del municipio ALBA rindieron a Lucio Alfeno Avitiano, un afamado tribuno de la época romana, que vivió sus días de retiro en Abla.

Tras la Reconquista se le colocó una cruz de hierro forjado, actualmente reemplazada, que le imprimía un marcado carácter religioso; gracias a ella se ha conservado hasta nuestros días.

Fuente: Dipalme.org

jueves, 22 de julio de 2021

Inscripción Funeraria

Material/Soporte : Mármol Beige. 

Técnica/s : Tallado, Desbastado,  Grabado en hueco. 

Abrasión:  Pulido. 

Altura = 20 cm; Anchura = 29 cm; Grosor = 5.5 cm. 

Alto Imperio Romano, 41[ca]-54[ca]. 

Procedencia:  Ermita de San Sebastián, Adra (Almería). Inserta en una de las paredes de la Ermita. 

Comentario: Lápida sepulcral realizada en mármol de color beige, con perfil rectangular apaisado y epitafio de seis líneas inserto, en letra de buena época, probablemente del periodo de Claudio I. Presenta saltaduras en las esquinas y en los bordes.


Fuente y Fotos: Museos de Andalucía.es.

lunes, 30 de marzo de 2020

Alfar Romano de la Rumina

Enclave romano que, dada la persistente especulación constructiva del área donde se sitúa, ha quedado reducido a una pequeña zona que no supera los 100 metros cuadrados, ya que el resto ha sido, poco a poco, construido.
Unas obras de construcción motivaron la excavación de urgencia de 1984 y la primera delimitación de la zona arqueológica. Ante la amenaza de la invasión urbanística, la Delegación de Cultura decide abrir expediente para su declaración como B.I.C. Un año después se paralizaron unas obras que afectaban al yacimiento y se realizó una excavación de urgencia con objeto de realizar la delimitación precisa y definitiva de la zona arqueológica, la cual se incorporó al expediente de declaración de B.I.C. 
Actualmente presenta un lamentable estado por el vertido de basuras y escombros. Una limpieza no controlada podría conllevar un fatal desmonte del terreno. 

Una excavación realizada en el año 2003 confirma los indicios aportados por excavaciones anteriores: la existencia de un alfar,  documentado por la excavación de 6 hornos, dos de los cuales se hallan en un excelente estado de conservación, así como por el hallazgo de parte de las producciones fabricadas en este complejo artesanal.



La Rumina está estrechamente vinculada a la cercana villa de la Rambla de Los Terreros, pequeño asentamiento rural altoimperial que se abasteció de buena parte de su cerámica doméstica con las producciones del alfar, algunas de las cuales tiene similitudes con la cerámica fabrica en otros talleres .
Es posible que otros asentamientos cercanos se abastecerían también de La Rumina, sin embargo las escasas intervenciones arqueológicas realizadas no permite ahondar más en la investigación sobre la distribución de las cerámicas de La Rumina.
Los trabajos en La Rumina ha arrojado nuevos datos que confirman los aportados por la excavación de otros alfares: el funcionamiento en batería de los hornos, la existencia de un área común de trabajo o los vertederos próximos a los hornos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la inserción de La Rumina en las principales rutas comerciales que conectaban la Bética con otras provincias del Imperio Romano, confirmado por el hallazgo de dos producciones cerámicas diferentes: recipientes anfóricos, pertenecientes a Dressel 2, y sobre todo de Dressel 7-11 y de las ánforas olearias béticas, Dressel 20, y sigillatas, especialmente producciones itálicas y sudgalicas.

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Fuente: Guía Digital

martes, 12 de noviembre de 2019

Asentamiento El Pago del Río

Cerro amesetado sobre el Río Andarax, que muestra una doble ocupación cultural de época romana a altomedieval. Es importante por atestiguar la perduración del hábitat en época intermedia. Presenta restos escasos por la poca entidad constructiva de los mismos, por la fuerte erosión y por la dedicación de la zona a cultivos marginales. No obstante, presenta posibilidades de investigación arqueológica. Situado en terreno agrícola y erial.



Fuente : Guíadigital

sábado, 7 de septiembre de 2019

Balsas de Salazones Romanas Montecristo

Tanto en el interior como el exterior de la Ermita de San Sebastián,  se hallan importantes restos romanos de las factorías de salazones, pertenecientes al siglo I a.C. Igualmente se documentaron en una intervención arqueológica numerosas lápidas de carácter funerario con inscripciones latinas. El yacimiento  ha sido expuesto al público, protegido por  una cubierta de cristal grueso.


Yacimiento.
Detalle de las Balsas.
Detalle de las Balsas.

Fotos: David Téllez

sábado, 1 de junio de 2019

Pozo de las Amoladeras

Conocido también con el nombre de el Pocico o el pozo de Torregarcía, el pozo de las Amoladeras se trata de un pozo situado cerca de la desembocadura de la Rambla de las Amoladeras, en el municipio español de Almería. Es un pozo de origen romano, realizado en mampostería. La característica más notable del mismo es un brocal de 5 m de altura, de los cuales, los dos más inferiores se encuentran revocados,1​ lo que le da un aspecto de chimenea, pudiendo ser confundido por aquellos que no lo conocen con una torre o una antigua chimenea de fundición. Su aspecto se debe a que a lo largo del tiempo el agua ha ido erosionando el lecho de la rambla, haciéndolo cada vez más bajo, a lo que se le añade la extracción humana de tierra para usarla como sustrato para agricultura o para la construcción; de ahí la impresionante altura del brocal. Debido a esto, existen tres bocas a distintos niveles para acceder a la polea que alza el agua del pozo. Aunque suele ser útil a lo largo de todo el año, en años de pocas precipitaciones puede secarse en verano.


Historia.

Cerca del pozo existió una pequeña colonia romana donde se construyeron unas balsas de salazones donde se realizaba el preciadísimo y cotizadísimo garum, datadas en el siglo I a.C.. Este pozo fue construido para proporcionar el agua potable a la colonia. Además, hasta la época franquista existió en las cercanías del pozo un cuartel de la Guardia Civil, cuya guarnición se abastecía también del pozo. Es estuvo extrayendo agua de su interior en mayor o menor medida hasta los años 1990.


Acceso

Por el sendero que discurre entre Retamar y San Miguel de Cabo de Gata, denominado El Pocico-Las Marinas, llegamos a la desembocadura de la Rambla de las Amoladeras, y desde allí podremos divisar, a unos cien metros a la izquierda, una especie de chimenea de piedra, que no es otra cosa que el revestimiento interior del pozo.

 Ubicada cerca de la desembocadura de la Rambla de las Amoladeras.



viernes, 26 de abril de 2019

Cerro de Montecristo

El Cerro de Montecristo es una elevación natural de 40,38 metros de altitud sobre el nivel del mar. Se sitúa al este de la actual población de Adra, cuyas construcciones más orientales limitan el cerro por el sur. La vertiente este del sitio arqueológico está orientada hacia el antiguo curso del río Adra, que fue desviado en el siglo XIX; actualmente se encuentra colmatado y convertido en una vega dedicada a la agricultura.
La fisonomía del cerro está totalmente alterada por los trabajos de desmonte y abancalamiento para el aprovechamiento agrícola. La vertiente sur y sureste se encuentra ocupada por viviendas que destruyeron en buena parte una factoría de salazones romana.

En 1970  y 71 el sitio fue excavado por Fernández Miranda, como resultado de estos trabajos se documentaron estructuras de habitación de época púnica, restos de una factoría de salazón romana. La secuencia cronológica abarcaría desde mediados del siglo IV antes de Cristo en época púnica, hasta época tardoromana.

Yacimiento Cerro de Montecristo.
En 1986 se realizó una excavación arqueológica de urgencia en la ladera este del cerro, en la que se pudieron documentar restos de época fenicia que corresponderían a la antigua Abdera citada en las fuentes clásicas.

En el año 2003 se reaiizó una prospección con radar que puso de relieve la existencia de estructuras urbanas fenicias e industriales romanas en las distintas áreas prospectadas.
El análisis del registro cerámico parece confirmar la presencia de un sector de población autóctona en las fases más antiguas de la colonia, así como un significativo comercio mediterráneo con la presencia de importaciones griegas y cartaginesas en los siglos VIII a VI a.C.

Los análisis de pastas por Difracción de Rayos X han permitido reconocer dos producciones locales de pastas cerámicas con algunas variedades que pervivieron a lo largo de la vida de la ciudad fenicia, lo que permitirá reconocer las exportaciones abderitanas en otras áreas del Mediterráneo.

Los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones llevadas a cabo en el Cerro de Montecristo, enclave donde se asentó Abdera, revelan además, un pasado púnico a partir del siglo IV a.C., si bien anteriormente pudo ser colonia griega como sugiere su nombre.
El Cerro de Montecristo está catalogado como Bien de Interés Cultural según la Ley de Patrimonio de Andalucía. 


Los romanos transportaron desde las costas abderitanas a diferentes ciudades del entorno mediterráneo los salazones y el "garum", producto muy apreciado en la cocina romana. Testigos de la importancia y fama de los salazones de Abdera son las monedas acuñadas en su ceca. Los ases y semiases de los años 44-45 a.C. con una cabeza barbada en el anverso y en el reverso un delfín y un atún encontrados con la leyenda fenicia, debajo, ABDRT (Abderath). 







Fuente: Guía Digital


sábado, 2 de febrero de 2019

Fábrica de Salazones Romana

Este yacimiento romano se encuentra situado en el paraje de Torregarcía, a escasa distancia de la ermita de la Virgen del Mar y dentro de la zona de influencia del Parque Natural Marítimo Terrestre de Cabo de Gata-Níjar.
Estos restos de fueron precatalogados como yacimiento en 1.984.

A partir de esa fecha comenzaron los trabajos de recuperación. En un primer momento se comenzó descubriendo los muros de la fábrica romana, que se hallaban enterrados bajo las dunas de la bahía, y se acondicionó la antigua construcción, liberándola de sus muchos siglos de arena.


El resultado fue, tras seis años de trabajo, la recuperación de una factoría de salazones, con una superficie de alrededor de media hectárea, y una vivienda romana de algo más de ciento treinta metros cuadrados.

Según los arqueólogos encargados encargados de los trabajos, frente a las instalaciones de la fábrica, en plena bahía almeriense, debieron estar ubicadas las almadrabas para la pesca de los atunes que eran preparados en la factoría para su posterior conservación, utilizando, presumiblemente, la sal procedente de las cercanas salinas del Cabo de Gata.

Puesta en funcionamiento desde el siglo I hasta el IV y parte del V, en esta factoría se conservaba pescado (salazón) y también se obtenían productos derivados de éste. Uno muy apreciado en la época era el garum, que era una salsa de sabor muy intenso compuesta por pescado macerado en sal. El mejor y más caro se obtenía de la caballa. Así mismo, se cree que de los moluscos conocidos como “cañadillas” se obtenía una púrpura que servía de colorante para túnicas y trajes de emperadores y reyes.
Cerca de se encuentra la Rambla de las Amoladeras. Dentro del mismo cauce de la rambla se encuentra un pozo romano de la misma época.

Cartel informativo.

Proceso del salazón

La conservación de los alimentos mediante la técnica del salazón es tan antigua como la humanidad misma. Independientemente de los adelantos técnicos el proceso, básicamente, siempre ha sido el mismo.

Captura y limpieza

Tras la captura del pescado, se realizaba la limpieza de las piezas, bien en el barco, o bien en el patio central de la fabrica.

Secado y maceración

En esta fase el pescado se troceaba y secaba al sol. A continuación, se introducía en las balsas, previamente rellenas de sal durante unos 20 días. Cerca de las pilas se construía un pozo para abastecer la necesidad de agua del proceso.

Envasado, transporte y comercialización

Secado del pescado, se introducía en ánforas,donde se conservaba, para su transporte. La forma de pico de las ánforas permitía clavarlas de pie en la arena y colocarlas sobre peanas. Estas eran cerradas con tapaderas de madera, que posteriormente se sellaban con cal, y sobre las que se inscribían los datos de los comerciantes. Los datos de los productos contenidos y de las distribuciones , se colocaban en la zona alta de la panza y el cuello, a modo de etiqueta.

Otra actividad complementaria de la factoría, consistía en la obtención de púrpura utilizado como colorante de tejidos. En este caso se utilizaba un molusco del género Murex (cañadillas).

Interior del yacimiento.
Balsas.
Balsas.
El interior del yacimiento está protegido por una valla que rodea al mismo. Desde el exterior se pueden divisar algunas de las balsas que aún se mantienen en pie.

viernes, 11 de enero de 2019

Mausoleo Romano de Abla

El mausoleo romano altoimperial de tipo turriforme de aedícula abierta, cerrado por bóveda de arista, innovación patente en la época de Adriano, habría que fecharlo en la segunda mitad del siglo II.
A lo largo de su historia el edificio ha sufrido diferentes intervenciones que han supuesto la modificación de sus fachadas sur y oeste, quedando prácticamente completa la correspondiente a su lado oeste, que solo presenta una pequeña reforma en su parte lateral izquierda baja y la del lado norte, que fue perforada para la realización de una puerta. Tras los estudios arqueológicos llevados a cabo en el mausoleo, se deducen dos momentos cronológicos más antiguos. El primero se desarrolla durante el siglo II de nuestra era y se corresponde con el de la construcción y utilización del mausoleo. A partir de ese momento se abandona la construcción, para a partir de la segunda mitad del siglo III, iniciar una ligera recuperación de la actividad. En el siglo IV se aprecia una reutilización doméstica del espacio y su abandono hay que fecharlo en el siglo V.
En el período musulmán el mausoleo se vio transformado en torre-fuerte con un carácter defensivo. Posteriormente, y tras la conquista, el edificio fue convertido en ermita. El edificio responde a la denominación de mausoleo turriforme, compuesto por basamento, prisma y remate posiblemente piramidal. El material empleado para su construcción varía de un muro a otro como consecuencia de las diferentes épocas en las que fue edificado.

Parte lateral del Mausoleo.
De la época romana se conservan muros de mampostería y mortero, mientras que de época musulmana quedan restos de tapial y mampuesto.Su planta es un cuadrado de 4,80 por 4,80 metros que se eleva sobre una plataforma rectangular de mampostería y mortero de 6,35 por 5,10 metros. El prisma cuadrado desplazado hacia el norte de la plataforma queda formado por muros de 0,65 metros de espesor que delimita un espacio interior de 3,50 por 3,50 metros. En el cuadro interior se inscribe la cripta funeraria que corresponde a una fosa rectangular. Está cubierta por una bóveda de medio cañón, realizada con hiladas de piedras, más o menos planas, unidas por mortero. Por encima del cierre de la bóveda se realizó el piso de la cámara ritual, en la que aparece un banco corrido que se adosa a la pared norte. El resultado es un monumento funerario de dos pisos. En el interior se realizó una cripta, que una vez cerrada quedó sin acceso, pues sólo existe la citada fosa rectangular destinada al difunto y la pequeña bóveda por encima que la cubre. El piso superior era accesible desde la puerta de entrada, en él queda el banco corrido que se utilizaría para el culto o ritual periódico. Esta cámara queda cubierta con una bóveda de aristas. La iluminación y ventilación se resolvieron mediante dos óculos, uno de sección troncocónica, situada en la pared este, de 0,90 centímetros de diámetro interior por 0,70 de exterior, el otro de sección cilíndrica, situado en la pared oeste, de menor tamaño. En los arranques y en desarrollo de los arcos de la bóveda es posible distinguir algunos restos de la ornamentación pintada que existió en el mausoleo. En el exterior, el alzado norte es el mejor conservado. El alzado sur, es el más transformado. Es muy posible, que por encima de la cubierta, existiera otro elemento de cierre, probablemente piramidal.

Entrada al Mausoleo.
En 1846, Madoz describía tres ermitas en el entorno de Abla y apuntaba que una de ellas respondía "a un mausoleo romano que aún conservaba una pirámide de piedra de veinte varas de altura" (Madoz, 1846). Pero a pesar de esta referencia el edificio quedó olvidado y algunas citas recientes lo mencionan como una Torre-Fortaleza, realizada antes del siglo XIII y destinada a la defensa de la población (Ortíz Ocaña, 1982). Sin embargo, Gil Albarracín (1983) tras un minucioso estudio de los restos, llegó a conclusiones evidentes sobre su pertenencia al mundo romano, así como al destino de su función sepulcral. Pero la falta de elementos y datos más sólidos que los meramente visibles le conducen a lógicas imprecisiones, que sólo la intervención arqueológica ha podido solventar, replanteándonos su funcionalidad tanto de los elementos conservados como de los vanos, situando en su justo lugar la cámara funeraria y reorientando los datos aportados. Asimismo, el material arqueológico y las estructuras constructivas del exterior facilitan una visión clara del proceso de reciclaje de algunos restos, y nos definen los momentos de actividad del entorno.


Este edificio funerario responde genéricamente a la denominación de mausoleo turriforme caracterizado fundamentalmente por la verticalidad y considerable desarrollo en altura en relación con la superficie de la base (Sanmartí, 1984). Se trata de una versión tradicional, puesto que está compuesto por basamento, prisma y remate. En España estos modelos tuvieron gran aceptación, pero a juzgar por los restos conservados no alcanzaron gran monumentalidad, salvo una excepción como la torre de los Escipiones (Cid, 1949). Geográficamente, abarcan la totalidad de la costa Mediterránea hasta la Atlántica, extendiéndose desde la provincia de Gerona hasta Cádiz, y fechados entre finales del Siglo I y Siglo III, la mayoría se puede situar en la banda cronológica del Siglo II.
Sobre la base de dos de los grupos propuesto por Sanmartí (1984) (édicula sobre podium y turriforme), unificados posteriormente por Abad y Bendala (1985) gracias a la tipología elaborada por Kovacsovic (1983), podríamos considerar el mausoleo de Abla como un monumento turriforme de édicula abierta. Esta característica lo contrapone decididamente al grupo de los mausoleos europeos, cerrados y aislados del ambiente exterior, y lo relaciona con prototipos africanos que en su mayor parte, presentan una cámara accesible desde el exterior (Abad y Bendala, 1985). Dadas sus características morfológicas, así como la presencia de una bóveda de arista, innovación técnica que se hace patente en la época de Adriano (García Bellido, 1979), habría que pensar en la segunda mitad del Siglo II como momento de su construcción, entrando de lleno en la línea de las realizaciones que Kavacsovic considera como característicamente tardorepublicanas, y que en Occidente alcazan los años finales del Siglo II de nuestra Era.
La documentación arqueológica, por su parte, confirma la actividad en el entorno del mausoleo en el Siglo II y nos aporta interesantes datos sobre la reutilización del espacio y de los materiales antiguos, ya en pleno Siglo IV. Por último, habría que señalar la ausencia de enterramientos en el área excavada, si bien como se ha apuntado, la estructura C pudiera corresponder a parte del alzado Sur y Oeste de otro mausoleo.




Fotos: David Téllez

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