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miércoles, 23 de febrero de 2022

Estación de Ferrocarril Abla - Abrucena

 Abla y Abrucena es una estación de ferrocarril situada en el municipio español de Abla, aunque da servicio al municipio de Abrucena, situados ambos en la provincia de Almería. Actualmente no dispone de servicio de viajeros, aunque puede ser utilizada como apartadero para efectuar cruces entre trenes de viajeros y de mercancías.


Situación ferroviaria

La estación se encuentra en el punto kilométrico 187,4 de la línea férrea de ancho ibérico Linares Baeza-Almería, a 911 metros de altitud, entre las estaciones de Fiñana y Doña María-Ocaña. El tramo es de via única y está electrificada.

Historia

La estación entró en servicio en 1895 con la apertura del tramo Guadix-Almería de la línea férrea que pretendía unir Linares con Almería. La construcción del trazado no se completaría hasta 1904 debido a las dificultades encontradas en algunos tramos. Su construcción corrió a cargo de la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España, que mantuvo su titularidad hasta 1929, cuando pasó a ser controlada por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces. La compañía de «Andaluces», como así se le conocía popularmente ya llevaba años explotando la línea tras serle arrendada la misma en 1916. Un alquiler no demasiado ventajoso y que se acabó cerrando con la anexión de la compañía. En 1936, durante la Segunda República, «Andaluces» fue incautada debido a sus problemas económicos y se asignó a la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste la gestión de las líneas que «Andaluces» explotaba.




En 1941, tras la nacionalización de los ferrocarriles de ancho ibérico, las instalaciones pasaron a formar parte de la recién creada RENFE. Desde el 1 de enero de 2005 Renfe Operadora explota la línea mientras que Adif es la titular de las instalaciones ferroviarias. 







Fuente: Wikipedia

Fotos: David Téllez



martes, 21 de septiembre de 2021

Puente de la Rambla Abla

 El Puente de la Rambla”, esta construido en hormigón sobre obra, hoy día Blanqueado que no le hace ningún favor, presenta cinco arcos de medio punto rebajado, dos de ellos entra dentro de tierra de cultivo y vallados, con sus pilares y tajamares a ambos lados para evitar el envite de lo arrastrado por el agua, no se le aprecia soleras que irán en los cimientos enterrados, antiguamente el pretil era de piedra como costumbre , hoy dia es moderno de hierro forjado y chapa ondulada, mide unos 45 metros,el ancho del tablero es de unos 5,50 metros y 5 metros sobre el nivel del lecho, las obras fueron ejecutadas por D. Antonio López Herrerías hacia 1948-49 en el cauce de la propia rambla de Los Santos. Ha sido remodelado en los últimos años..






Fuente Original: Joaquín Berenguel


miércoles, 14 de julio de 2021

Puente Viejo de las Juntas

 Proyectado en 1881 por el arquitecto D. Fermín Ballo, puente de 5 Vanos construido en mampostería con arcos de medio punto rebajados de unos 16 metros de luz, construidos en silleria, que apoyan sobre pilas con los tajamar elípticos del mismo material. El intrados de los arcos está construido en ladrillo macizo. El pretil que presenta es metálico y de nueva construcción su longitud es de 100 metros aproximadamente y 6 metros de altura sobre el lecho del Rio Nacimiento. El río Nacimiento es el principal afluente del río Andarax, formando el valle del mismo nombre. Nace en la zona oriental de Sierra Nevada tomando este nombre, tras la unión de las aguas de los arroyos del Estepar, de la Fuente Encañada, del Rosal y del Ubeire que la recogen de las vertientes nortes de los Peñones del Mediodía, del Cerro del Almirez y de La Cumbre. Recoge las aguas que provienen de la provincia de Granada antes de llegar al municipio de Fiñana. Al contrario de los demás ríos de la Hoya de Guadix, es el único que vierte sus aguas al Mediterráneo ya que es el principal afluente del río Andarax donde desagua a la altura del término municipal de Terque. 

El valle que forma serpentea entre el macizo nevadense y las Sierras de Baza y Filabres de las que recoge aportaciones. Pasa por los términos municipales de Fiñana, Abrucena, Abla, Las Tres Villas, Nacimiento, Gérgal, Santa Cruz, Alsodux y Alboloduy. El río Nacimiento era conocido como río Alboloduy hasta la segunda mitad del siglo XVIII. El cambio de nombre se atribuye a un general del ejército de tierra, natural de la localidad de Nacimiento, que cambió dicho nombre en los mapas militares, de dónde derivó su oficialidad. Este puente en la antigua carretera N324, usado en la actualidad como carretera de servicio en direccion Ocaña, Doña Maria., en la fotografias se aprecia los 3 puentes fabricados en distintas epocas uno el mas grande para la A92, en servicio desde 2002, otro usado ahora como carretera auxiliar de entrada a Abla sur, de los años 90 antigua carretera hoy A-1177 , y el mencionado Puente viejo de las Juntas..









Fuente:  Información del Rio: Ignacio Henares.


Puente Ferroviario de la Rambla de las Adelfas

 Es el único puente importante íntegramente de piedra en toda la línea férrea Linares-Almería. La abundancia de los puentes de hierro se debe al momento relativamente tardío de su construcción (finalizando el siglo XIX, con el apogeo de la arquitectura del hierro) y al menor coste respecto a la cantería. Si en este caso se optó por la piedra presumimos que fue por miedo a las esporádicas grandes torrenteras de agua, que aconsejarían en esa rambla una mayor solidez. En la clave del arco central se aprecia un escudo donde figura inscrita en francés la fecha de su construcción (2-MARS-1894) el día 2 de Marzo de 1894. Su longitud total es de 119 metros, y está dividido en 7 arcos de medio punto, no habiendo sufrido reformas desde el origen de la línea..

Protegido como Inmueble nº 1 del Anexo de la Resolución de 7 de enero de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve inscribir colectivamente con carácter genérico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz cuarenta y cuatro Bienes Inmuebles pertenecientes al Patrimonio Industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX en la provincia de Almería (BOJA nº 29 de 12/02/2004).




Fuente: minasdealmeria.es

Fotos: Joaquín Berenguel

martes, 13 de julio de 2021

Despoblado las Adelfas

Para llegar a este lugar hay que cruzar la Rambla de las Adelfas, sitio pintoresco lleno de casas construidas de Piedra y Pizarra material muy comun de la zona, ves la soledad y el abandono de sus antiguos moradores. En la Abla rural existe una variante de la figura Indálica incluida foto. Se trata de una figura antropomorfa con los brazos abiertos y extendidos (sin arco) en actitud orante. Suele colocarse en las casas mediante piedras encajadas en los muros exteriores. En el anejo de Las Adelfas, ubicado en la Sierra de Baza, se conservan dos modelos y otro que lamentablemente se ha perdido. Según comentarios de vecinos solían verse en algunas cortijadas de la citada sierra. Su simbolismo está relacionado con el fetichismo y la superstición...












Fuente: planetaalmeria.com

Ermita de las Adelfas

 La Ermita de las Adelfas, en Abla, su nombre oficial es el de Ermita de San José. Se localiza en el anejo de Las Adelfas Bajas y fue costeada a principios del siglo XX con las aportaciones de la Parroquia y del vecindario para atender el servicio religioso de este poblado rural. Se trata de una nave rectangular pavimentada de ladrillo a la antigua usanza, con un altar frontal de albañilería donde se venera en su hornacina a San José. Dispone de una pequeña habitación trasera que hace las veces de sacristía, confesionario y trastero. En su interior existen varios bancos para el acomodo de los fieles y en sus paredes cuelgan algunos cuadros religiosos.

Estuvo en servicio hasta la década de los años setenta, pero las emigraciones de los vecinos despoblaron el poblado y la ermita quedó cerrada al culto. Actualmente se encuentra en estado ruinoso en espera de restauración.







Fuente: planetaalmeria.com


lunes, 7 de diciembre de 2020

Joaquín Sicilia y Gallego

Médico-cirujano de Abla a mediados del siglo XIX y quizás uno de los abulenses más ilustres de toda nuestra historia. Solicita su ingreso en la Sociedad Médica de Socorros Mutuos el 20 de Octubre de1847. Obtiene su ingreso en dicha Sociedad en Enero de 1848. Era hermano del farmacéutico Juan Sicilia y Gallego, autor de Importancia de la análisis química en la administración de justicia.

En 1855 publicó un estudio sobre la epidemia de cólera que se desató en en España, y que costó la vida de casi 4000 personas únicamente en la provincia de Almería.


En la anterior epidemia de 1834 se recomendaba en poesía como prevenir la enfermedad;

Vivir sin miedo, comer asado.

Verduras pocas, licor escaso;

Tertulias fuera, nada de teatros.

De noche en casa, andar al campo;

Pescado poco, y no salado.

No dormir siesta, o breve rato;

Del lecho alzarse, al sol bien claro.

Usar frecuentes, ácidos sanos;

Frutas jugosas, echar a un lado.

Melones e higos, ni imaginarlos;

El té y la salvia, usar con garbo.

Friegas al cuerpo, en despertando;

Y de franela, camisa encargo.

Heces y orina, lejos del cuarto;

Con buen vinagre recibir vahos.

Con el lavarse, la boca y manos.

De húmedo piso, los pies guardados.

Si el cuerpo suda, no ventilarlo;

Saliva fuera, si excede un tanto.

Fumar en pipa, anís y habanos;

Alcanfor siempre llevar guardado.

El chocolate poco cargado.

En todo tiempo huir de helado.

Especia poca en los guisados;

Pastelería poca y de paso.

Llevar el vientre aligerado;

Ropas de invierno en el verano;

Corteje a Venus el dios Vulcano,

ni una manzana del árbol vedado.


Sana conciencia, mental descanso

y no inquietarse aunque la cena se coma el gato,

o el ahumado salga estofado.


Nombrado médico forense de Madrid en 1862.

Médico forense del distrito de Lavapiés en Madrid en 1882.

Fue médico del Rey.


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Blas Antonio Moreno

Blas Antonio Moreno

(Abla, 1715 - Granada, 1774). Escultor y retablista.

Formado en la Granada natal de sus padres, donde se trasladó su familia siendo aún niño, entre 1734 y 1748 se estableció en Jaén, aunque durante este periodo no dejó de mantenerse relacionado con el medio artístico granadino. Su definitivo retorno a la ciudad de la Alhambra debió estar determinado por el creciente número de encargos. Artista polifacético, dirigió la construcción de la cúpula de la iglesia de las Angustias de Granada, diseñada por Alfonso del Castillo, contrató la hechura de las esculturas del retablo mayor de la iglesia del convento de San Antonio de Montefrío y se le atribuyen varios frontales de altar; pero su faceta profesional más conocida es la de retablista. Trabajó en el retablo de la capilla de la Santa Cruz de la Capilla Real, en el mayor de la iglesia de Otura y realizó el retablo mayor de la iglesia de la Abadía del Sacromonte, el de la parroquial de San Matías y concluyó el de la iglesia de las Angustias.

      Su actividad en tierras almerienses se centró en La Alpujarra, que hasta 1957 formó parte de la diócesis granadina. En 1769 reconoció, por orden del presidente de la Real Chancillería, el expediente que incluía los diseños de Torcuato Vergara para el tabernáculo, retablos colaterales y púlpito de la iglesia nueva de Berja, y emitió un informe en Granada que sería tenido en cuenta por el tallista Francisco Salmerón para sus reformas, aunque la intervención de la Academia de San Fernando descartó estos proyectos a favor de los diseñados por el arquitecto Ventura Rodríguez. Un lustro más tarde, se comprometió a concluir el retablo mayor de la iglesia de Laujar de Andarax, siguiendo la traza del tallista Manuel Sánchez Escalona, que había fallecido sin terminarlo. Sin embargo, la muerte también debió sorprender a Blas Antonio Moreno, pues, a principios de 1775, el tallista Felipe Escalona, vecino de Ugíjar, que en otras ocasiones es citado como Sánchez Escalona y debe ser familiar del tracista del retablo, se trasladó a Laujar para finalizarlo, por lo que desconocemos si Moreno tuvo oportunidad de intervenir en esta bella máquina, que ha sido restaurada en el año 2005.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Abul Hazén

 Hazén, Abul. Alonso de Bazán. ?, ú. t. s. xv – Abla (Almería), m. S. XVI. Militar.

Miembro de la Casa Real Nazarí, era nieto del sultán Muley Hazén y del príncipe El Zagal (luego sultán Muhamad XII). Desde muy joven colaboró con los Reyes Católicos para la entrega del reino de Granada en el sector de Guadix, manteniendo así su nobleza y privilegios. Sus propiedades se extendían por las villas almerienses de la cabecera alta del río Nacimiento, teniendo ocasión de conocer y tratar en Fiñana a Rodrigo Bazán (abuelo del marqués de Santa Cruz). Participó en el apaciguamiento de los mudéjares, tras su alzamiento en 1499 y, gracias a la amistad con Bazán, el 30 de enero de 1500 acudió a Santa Fe para bautizarse con el nombre de Alonso de Bazán, adoptando el apellido navarro de su amigo y padrino.

Posteriormente ayudó a la conversión de los moriscos, recibiendo el alguacilazgo mayor de Abla.

Casó con María de Bazán Abencerraje, posiblemente hija de otro converso, Álvaro de Bazán, y fue padre de dos hijos: Rodrigo y Diego de Bazán Hazén que, en el alzamiento de los moriscos participaron —con armas y caballo— al lado de las tropas de Felipe II. El primero como general en la defensa de Fiñana, junto a sus hijos; mientras que el segundo no sólo rechazó la corona de los moriscos que le ofrecían los alzados de La Alpujarra sino que luego colaboró en la reducción de los rebeldes. Este último en 1573 fue confirmado en sus privilegios, entre ellos el alguazilazgo mayor de Abla.

Fuente Original: Dbe.rah.es/biografias

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Joaquín Tena Sicilia

(Abla, 1879 - 25 Febrero 1928)

Descendiente de médicos, fue el quinto hijo de Pedro Tena Avalle, originario de Castuera (Badajoz) y médico de Abla, y Carmen Sicilia Álvarez, hija a su vez de Joaquín Sicilia Gallego, quien también fuera abulense y ejerciera como protomédico, es decir, médico de la Casa Real.

Estudió el bachillerato en Guadix, donde fue discípulo del padre Andrés Manjón, al que admiró. Estudió medicina y ejerció en Madrid, donde dedicó también parte de su tiempo a la atención de niños enfermos, por lo que recibió la Cruz de la Beneficencia y se le recuerda con una placa en el Instituto Antituberculoso.

En 1914, casó en Mataró (provincia de Barcelona) con Antonia Artiga Comas, con la que tuvo seis hijos. El mayor de ellos, Joaquín Tena Artigas, fue director general de Enseñanza Primaria entre 1956 y 1968. Su hermano Antonio Tena Artigas fue Secretario General Técnico del Ministerio de Educación y Ciencia.

En su villa natal, Abla, existe un colegio de educación infantil y primaria que lleva su nombre.

Fue tío abuelo del diplomático español Juan Ignacio Tena Ybarra y del oftalmólogo Pedro Tena Ybarra que fuera director de Instituto Oftalmológico Nacional y secretario de la Sociedad Oftalmológica Hispanoamericana y conocido por haber salvado la vista de Muamar el Gadafi en la década de los 70 del siglo XX.


Fuente Original :Wikipedia

Lucio Alfeno Avitiano

 

Notable centurión primipilo, alto funcionario romano. Ocupó altos cargos en la administración imperial. Al finalizar su vida activa se retiró al municipio romano de Alba, la actual Abla. Debido a su prestigio social los ciudadanos le rindieron un homenaje a perpetuidad erigiéndole en su honor una inscripción cuyo pedestal se conserva actualmente en la plaza de San Antón, sirviendo de peana a una cruz de hierro. Se trata de un bloque de piedra arenisca de color amarillento y forma de paralepípedo, cuya trascripción epigráfica es la siguiente:

      L(ucio) Alfeno Arn(iense) / Avitiano / Ordo rei P(ublicae) / ... de / crevit.

      Lázaro Pérez lo traduce como:

      “A Lucio Alfeno [Avitiano], los habitantes, de la tribu arniense, del municipio decretaron...”.

      También existe constancia de este personaje en otra inscripción romana originaria de esta localidad que erigiera el emperador Lucio Aurelio Vero y que corresponde también a la misma época. Se encontraba en el mausoleo de la localidad y Lázaro Pérez la traduce como:

       “Al emperador César Lucrecio Aurelio Vero, Augusto, arménico, pártico máximo, médico, pontífice máximo en su quinta tribunicia potestad y su tercer consulado, se lo dedica Lucio Alfeno Avitiano, centurión primipilo, tribuno de la tercera cohorte de los vigilantes nocturnos, de la doceava cohorte urbana”.


Fuente Original: Iealmerienses.es

martes, 1 de diciembre de 2020

José Ángel Tapia Garrido


(Abla, 1914 - Almería, 1992)

 Sacerdote e historiador. A los seis años pasó con su familia a vivir en Almería. Sus primeros estudios los realiza en las Escuelas del Ave María del Quemadero y, gracias a la influencia de su primer y entrañable maestro, Miguel Romero Abadie, se apasiona desde muy joven por la investigación histórica. A los trece años ingresó en el Seminario de Almería. Poco después consigue una beca y es propuesto para ir al Colegio Español de Roma, Universidad Gregoriana, pero nadie puede costearle los estudios, así que permanecerá siempre en Almería. La Guerra interrumpe sus estudios y los tres años de contienda los vive en Valencia y Ciudad Real. Después vuelve a Almería, donde trabajó algunos meses como oficinista en la compañía de electricidad Fuerzas Motrices del Valle de Lecrín, hasta su vuelta al Seminario, en el que terminaría el bachillerato y la carrera de Magisterio. En el año 1943 fue ordenado sacerdote en Granada. En este mismo año defendió sus tesis doctoral sobre “El sentido eucarístico del capítulo sexto del Evangelio de San Juan en los teólogos postridentinos (1562-1862)”, en la Facultad de Teología de Cartuja, lo que le familiariza con la metodología de la investigación histórica.

     Su primer destino fue el Seminario de Almería, donde desempeñó diversas funciones (prefecto de disciplina, secretario de estudios, administrador, profesor de Latín y capellán del Hospicio). Posteriormente, y por espacio de veinte años, fue cura párroco de Vélez Blanco (1948-1959) y Berja (1959-1968), etapa en la cual escribió la historia de ambas comarcas, que publicó en sus dos primeras monografías.

     En 1967 la Real Academia de la Historia le nombró académico correspondiente en la provincia y se traslada a la capital, donde fue capellán del Colegio La Salle. Desde 1970 disfrutó de una beca de la Caja de Ahorros de Almería, que le permitió dedicarse por entero a la investigación de los hechos acaecidos en la provincia, gracias, también, al apoyo obtenido del cardenal Ángel Suquía, que fuera breve obispo de la diócesis (1966-69), al dispensarle de sus obligaciones pastorales impresionado por la publicación de Los obispos de Almería, 66-1966 (Almería, 1968).

     En 1971, un año después de la publicación de su libro Almería, piedra a piedra, el Ayuntamiento de la capital le nombró cronista oficial, pasando a residir ya de forma permanente en esta ciudad. En 1982 el Instituto de Estudios Almerienses lo designó socio de honor. En 1986 la Diputación Provincial de Almería le concedió la Medalla de Plata de la Provincia de Almería, en el transcurso del homenaje colectivo que se le rindió con motivo de la celebración del “I Encuentro de Cultura Mediterránea”. Asimismo, en agosto de 1988, el Ayuntamiento de Vélez Blanco, que ya le había nombrado hijo adoptivo con anterioridad, le dedicó una plaza en el centro del pueblo. De igual modo, le fue dedicado el VIII Festival de Música Tradicional de La Alpujarra, celebrado en Berja en agosto de 1989. El último reconocimiento público se lo dispensó el Ayuntamiento de Almería al dedicarle una calle frente a la casa donde residió sus últimos años.

     El Padre Tapia fue un escritor prolífico, dejando más de 50.000 fichas. De este trabajo acumulativo da cuenta el hecho de que pudiera dar a la imprenta casi treinta volúmenes de libros en los últimos veinticinco años de su vida. Inició su andadura historiográfica con los artículos periodísticos, una labor extensa y dilata, aunque no demasiado conocida, que nunca abandonó del todo, iniciada en 1930 en el periódico católico La Independencia, regularizada tras su vuelta de Granada. En Yugo escribió las series “Glosario Litúrgico, los domingos, la misa del día” (de 1947 a 1960), “Noticia del Marquesado de los Vélez” (1955), “Prehistoria almeriense” (1956), “Las comarcas almerienses en 1492” y “Las sedes episcopales del Sudeste de España” (1957), “De la Berja antigua” (1958), “Hasta el Mulhacén” (1959), “Don Juan de Austria y Almería” (1960), “La reconquista” (1961, 1963 y 1964), “Guerra de fronteras” (1964), “La Historia y los pueblos de Almería” (1970). Para La Voz de Almería realizó la lógica continuación de series anteriores: “La Semana Naval del Mar de Alborán” (1971), “Almería musulmana y morisca”, “Almería cristiana” (1987), “El centenario de Vera” (1988) y, sobre todo, “Panorama almeriense”, la más extensa (1985-1987).

     Las monografías locales que inmediatamente siguieron a esta etapa formativa fueron: Vélez Blanco, la villa señorial de los Fajardo (Madrid, 1959) y, seis años más tarde, Historia de la Baja Alpujarra (1964; 2º ed., por el Ayuntamiento de Adra, 1989; y 3ª ed., por el Instituto de Estudios Almerienses, 2000), con el que obtuvo el premio Excma. Diputación de Almería, otorgado por la Casa de Almería en Barcelona. De esta primera etapa destaca la colaboración con el lingüista suizo Arnald Steiger (1896-1963), familiarizado con la toponimia árabe, al que conoció en Murcia y que prologaría su primer libro, y, en menor medida, el catedrático de Murcia Juan Torres Fontes. En estos primeros libros introdujo nuevos planteamientos al tratar la historia local. En primer término, al valorar el periodo andalusí como una etapa más de la Historia y preocuparse por utilizar traducciones lo más fidedignas posibles de los autores árabes, empleados como fuentes textuales originales. En segundo lugar, al añadir un apéndice final de documentos, respaldaba la importancia informativa de las fuentes originales y contribuía a su valoración como un patrimonio digno de conservarse.

     Ya en la capital y comenzada la década de los años setenta, publicó tres de sus grandes obras: Almería piedra a piedra, que conocerá diversas ediciones aumentadas y corregidas hasta convertirse en la “biografía de una ciudad” (1ª ed. Almería, 1970; 2ª ed. 1974; 3ª ed., Málaga, 1992), con 1.400 páginas de intensa historia de una ciudad. Le sigue Breve Historia de Almería (1972), el primer intento, todavía esquemático, por abordar la historia de la provincia en su totalidad; acabando en Almería hombre a hombre (Almería, 1979), basado en los trabajos de Jover, Castro Guisasola y, sobre todo, Martínez de Castro. Es entonces cuando consolida su vocación histórica, al obtener de Caja de Ahorros una beca vitalicia para dedicarse de lleno a su oficio de historiador, lo que le permite abordar su proyecto más amplio: su inacabada Historia General de Almería y su Provincia. Éste fue, sin duda, su más ambicioso y casi descomunal proyecto, del que llegó a ver publicados más de dos tercios de los volúmenes: t. I, La prehistoria; t. II, Las colonizaciones; t. III y IV, dedicados a la Almería Musulmana, en dos volúmenes, I (711-1172) y II (1172-1492) con una 1ª ed., publicada en 1978 y con una 2ª ed. aumentada y corregida en 1986; t. V y VI, Almería musulmana I. Vida y cultura, en dos volúmenes, 1989; t. VII, Almería mudéjar; t. VIII, Los almerienses del siglo XVI, aparecidos también en 1989; y, finalmente, los t. IX a XIV (Almería morisca, Rebelión y guerra de los moriscos, Destrucción de un pueblo, Los almerienses del siglo XVII: las tres comunidades; Repoblación de la Alpujarra Almeriense, 1572-1752, y Repoblación de las tierras de Almería y de Vera, en el mismo periodo, que vieron la luz en 1990).

     Mientras tanto abordaba otros temas complementarios. Entre ellos cabe la curiosidad por lo popular, que le llevó a recopilar canciones y versificaciones presentando el libro Canciones y juegos de los niños de Almería, de Florentino Castro Guisasola (Almería, 1973, 2ª ed. 1985, 3ª ed. 2004) o las tradiciones más o menos piadosas de la religiosidad popular, en especial mariana, tratadas en varias publicaciones: La Virgen del Mar vino a su ciudad (Madrid, 1987); La Virgen María en nuestra tierra (Madrid, 1988) o Cincuentenario del templo de San Roque. Almería, 1946-1996 (Almería, 1996). Los trabajos de encargo resueltos con solvencia: Al servicio de Almería y su provincia. Historia del Monte de Piedad y Caja de Ahorros (1900-1975) (Almería, 1975) o los que son resultado de una confluencia de circunstancias e intereses: Los baños de Sierra Alhamilla (Almería, 1980).

     Trató los temas más dispares, quizá como ensayo de síntesis e integración en lo que fue el gran proyecto de su vida. De este modo, se preocupó de investigar aspectos relacionados de una manera amplia con la historia económica (por ejemplo, “La agricultura en el Almanzora durante la Baja Edad Media”, en Roel, 3, 1982); la Almería musulmana (con el mismo título publicado en Documentos para el entendimiento islámico- cristiano, 51, 1976; “El último Abduladín”, en Revista Velezana, 5, 1986; o “Crónica breve de la Almería nazarita”, en el Coloquio Almería entre culturas, 1990); el culto mariano y la historia de la iglesia (“Primera iglesia y primeros cristianos de Vélez Rubio”, en Revista Velezana, 2, 1983; o “La devoción de la Virgen de la Cabeza en tierras almerienses”, en Encuentros de Cultura del Mediterráneo, 1986); o la conflictiva situación de la provincia en el siglo XVI (“El señorío de los Fajardo en el Almanzora”, “El cura de Albox cautivo en Argel” y “Don Juan de Austria en el Almanzora”, todas en Roel, 1, 2 y 7-8, 1980, 1981 y 1986-87; “Expulsión de los moriscos de los Vélez”, en Revista Velezana, 8, 1989, etc.), uno de sus temas más queridos, que ya había tratado en otras ocasiones con maestría de buen narrador en un artículo pionero, es: “La costa de los piratas”, en Revista de Historia Militar, XVI, 1972.

     Con los datos obtenidos tras confeccionar miles de fichas y artículos periodísticos, Tapia volverá en su última época a abordar la monografía local en libros dedicados a Vera o a Tahal (Historia de la Vera antigua, Almería, 1987; o El estado de Tahal en la Sierra de Filabres, Almería, 1988). Pero la ausencia de un cuerpo documental amplio y accesible, el agotador esfuerzo de poder sintetizar tal cúmulo de datos, la dificultad de resolver la infinitas dudas y contradicciones que asaltan al historiador cuando se comparan los documentos y, sobre todo, el inexcusable conocimiento de la realidad geográfica local, quizá lo disuadió de enfrentarse a otros proyectos de esta índole.

     La muerte le dejó sin ultimar la publicación del tomo XV de su monumental Historia General de Almería y su provincia. Tampoco vieron la luz una historia de su villa natal, Abla; un libro de cultura tradicional (“Cantes y coplas en los pueblos almerienses”) y otro que iba a titular “Almería, pueblo a pueblo”, basado en las notas dispersas que había ido recopilando en el transcurso de los años y había venido publicando en la prensa.

     Tapia pretendió aportar materiales para la compresión del pasado más como ejercicio de reconocimiento y que de reflexión sobre los problemas. No interpretó los hechos, los recogió lo más fidedignamente posible, yuxtaponiendo a veces explicaciones dispares, cauteloso siempre frente a la “historia sectaria”. De hecho, reivindicó la “soledad del historiador” frente a los hechos. Por ello, no existe un hilo conductor, una hipótesis general o una teoría a defender en sus investigaciones. Se trata simplemente de completar el rompecabezas con los datos.

     La unidad de estilo la obtuvo a través de la peculiar personalidad y el mundo referencial del autor (los temas más queridos -la historia de la Iglesia, los moriscos, etc.-, el estilo -irónico, socarrón a veces...- , el método -recopilatorio, narrativo incluso, escéptico y acumulativo otras-), consecuencia de un objetivo difuso e inviable que entonces preparaba: la historia total, por completa, de Almería.

     Tapia no fue sólo el referente historiográfico provincial tanto al interior como al exterior por muchos años (prácticamente en la segunda mitad del siglo XX), sino también el interlocutor ante los primeros investigadores extranjeros.


 Fuente Original: Dipalme

martes, 27 de octubre de 2020

Molino de las Juntas

 El lugar donde se ubica el Molino de las Juntas parece ha sido ocupado, al menos, desde el siglo XVI, permaneciendo inalterable su emplazamiento con las necesarias reparaciones y reformas para mantenerlo en uso.

El interés del Acueducto y el cubo del Molino de las Juntas se basa, fundamentalmente, en sus valores sociales y etnológicos (funcionales, morfológicos, tipológicos y simbólicos) como elemento relevante de la cultura del agua almeriense.

Del Molino de las Juntas se conservan elementos importantes como son el acueducto, el cubo y dos de las piedras del molino, siendo representativo de los numerosos molinos hidráulicos harineros de esta comarca. Perdida su significación tradicional, el molino ha adquirido un nuevo valor de identificación local reivindicado por diferentes grupos y vecinos de la comarca.

La permanencia de las técnicas de construcción y el empleo de materiales fácilmente asequibles en la comarca dificultan la dotación del acueducto. No obstante, históricamente está constatada su existencia al menos desde el siglo XVI, y de su permanencia y funcionamiento a lo largo del tiempo tenemos diferentes fuentes escritas y orales.

El Molino de las Juntas está emplazado junto al río Abrucena y al Camino Real, en el Paraje de las Juntas, y correspondía a la tipología de molino hidráulico harinero de cubo y rodezno. De este molino sólo queda en la actualidad el acueducto y el cubo. Forma parte del conjunto hidráulico de las Fuentes del Margen de Abla en el que se incluyen los manantiales de Caces, Morellón, Ofatabla y Once y otros siete molinos harineros.

El acueducto que lleva el agua al cubo del Molino de los Arcos está formado por siete arcos de medio punto y está construido mediante la aproximación de hileras de lajas de pizarra colocadas a sardinel. Tiene unos cincuenta y tres metros de largo y su altura, en la parte más baja, es de unos dos metros y medio y cerca del cubo, en la zona más alta, es de unos cinco metros. Las pilas, de mampostería ordinaria de pizarra y mortero de cal y launa, tienen dos metros de anchura en la parte inferior. El interior del caz, con una sección en U de base plana, tiene un enlucido fino para aumentar su impermeabilidad, al igual que el interior del cubo. La anchura del caz es de 1,40 m en total, 60 cm de la canal y 40 cm en cada uno de los muros de mampostería de la acequia. Este caz en la actualidad es utilizado como acequia de riego y presenta dos aberturas en el mismo, una al principio del acueducto o para (parada) para regar el bancal de parrales y otra abierta al final del cubo que sirve de aliviadero o de salida habitual del agua al estar cegado el cubo.







El cubo, pozo de sección circular y con forma exterior de pirámide escalonada y truncada, está situado al final del caz y desplazado a la izquierda del mismo sobre la sala del molino ya desaparecido. Fue construida con los mismos materiales y técnica que el acueducto y presenta además ladrillos y cantos de río que fueron insertados en diferentes fases de  reforzamiento de la estructura del mismo. Tiene unos cinco metros de altura en su parte exterior y unos 7 metros de caída vertical en el interior. El diámetro de la boca del cubo alcanza un total de 1,60 m de los que unos 90 cm corresponden al diámetro interior en la parte superior de la boca. Esta distancia va disminuyendo conforme se desciende hacia el fondo del cubo con el fin de aumentar la presión del agua que saldría por el saetillo para hacer girar el rodezno.



De la maquinaria del molino de las Juntas sólo se conservan dos de las piedras del molino, una francesa y otra bazeña, colocadas una encima de la otra, y situadas al pie del cubo en el lugar donde estaba el rodezno. La piedra proveniente de la Sierra de Baza es caliza, de color blanquecino, y reforzada con un aro de hierro y frecuentemente era utilizada para moler granos destinados a pienso de los animales domésticos. Las piedras tienen un diámetro de 120 cm y una anchura de 17 cm la de arriba y unos 22 cm la de abajo y no se aprecian las estrías o surcos que permanecen ocultos. Tras mí última visita en Octubre de 2020, de la maquinaría ya no queda nada.


Fuente: Almeríapedia

Fotos: David Téllez

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