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lunes, 25 de noviembre de 2019

Fundición Santo Tomás de La Chanca

La Fundición Santo Tomás, conocida con el nombre de Heredia y dedicada a la desplantación del plomo por el sistema de Pattinson, se encontraba situada entre las últimas estribaciones de la Sierra de Gádor y el puerto de la ciudad. Esta fundición viene a completar el conjunto de juegos de calderas propiedad de la familia Heredia en la costa almeriense situadas en Motril, Adra y Almería.

De las instalaciones que componían esta fundición (talleres de calderas, hornos reverberos,...) se conservan en la actualidad la chimenea principal y las chimeneas de evacuación de humos.

La chimenea principal de la fundición Heredia ha quedado situada en el patio trasero de una vivienda del barrio de Pescadería. Estaba destinada a conducir a capas de aire superiores los gases producidos por la combustión de las calderas. Es de sección cuadrada y está construida en ladrillo. En ella se distinguen las siguientes partes. La parte más visible y la más importante en términos formales y funcionales es el fuste, caña o tubo. Se trata de un conducto hueco se sección cuadrada que reduce sus dimensiones con la altura. El fuste descansa sobre una base o pedestal de sección cuadrada. El fuste no conserva la coronación o remate que protegía la parte superior del tubo evitando que el agua deslizase por el fuste.

Chimenea de planta cuadrada ; Fundicion de plomo Heredia 1854.

El conjunto se completa con dos chimeneas circulares situadas en las estribaciones de la Sierra de Gádor, por encima de la Alcazaba y cerca de la Autovía y sus correspondientes galerías de condensación, que servían para enfriar los gases y provocar la condensación del plomo en las paredes, obteniendo rentabilidad económica y reduciendo los efectos nocivos de la emisión de gases.

Chimenea cerca de la autovía.
Galerías de condensación , que servían para enfriar los gases y provocar la condensación del plomo en las paredes, obteniendo rentabilidad económica y reduciendo los efectos nocivos de la emisión de gases.

Inscrito en el  CG , Publicado en el BOJA el 12/02/2004 , Nº 29  Página 3760.



Datos Históricos


La minería en la provincia de Almería:


La extraordinaria riqueza mineral de la provincia ha propiciado una continuada explotación de sus recursos mineros a lo largo del tiempo, intensificándose de manera extraordinaria desde principios del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX. 

Las actividades mineras en la provincia de Almería pasaron por dos etapas diferenciadas.

  - Etapa 1 (1820-1890) Minería del Plomo. Localizada en las Alpujarras y la sierra de Gádor o Poniente almeriense.


  - Etapa 2 (1890-1930) Minería del Hierro. Sierra Almagrera o Levante almeriense.


Desde 1880 los nuevos centros productivos de Linares, Córdoba y Ciudad Real y el incremento de la capacidad productiva de la sierra de Cartagena-La Unión ganan posiciones a la minería almeriense. El final de la minería vendrá marcado por la crisis siderúrgica de los años 20, la crisis económica del año 1929 y la competencia norteafricana.

Otras explotaciones menores como fueron las de zinc, azufre, cobre y oro no alcanzarían tanta repercusión económica y social.

Etapa 1 (1820-1890) La minería del plomo en la Alpujarra almeriense y la sierra de Gador.


Las explotaciones de plomo se localizaron en las Alpujarras y en la sierra de Gádor con numerosas concesiones de reducido tamaño, gestionadas por improvisadas sociedades en manos de gente de la zona y con precarios medios de extracción y de transformación, como eran los tornos de mano y el horno reverbero español conocido como boliche.

En la sierra de Gádor llegaron a trabajar unas 20.000 personas entre las minas, las fábricas y los arrieros. Muchos de estos trabajadores eran campesinos y jornaleros almerienses que complementaban sus escasas rentas o sus salarios con el trabajo temporal en las numerosas minas abiertas, primero, en esta sierra y, posteriormente, en la sierra Almagrera.

La abundancia de mineral por superproducción provocó el desplome de los precios en los mercados internacionales y la ruina de muchas minas alemanas e inglesas.

En 1836 comenzaron a agotarse las balsadas más accesibles y, al mismo tiempo, una bajada de los precios del mineral provocó la decadencia de estas explotaciones.


Etapa 2 (1890 - 1930) La minería de hierro en el Levante almeriense. Sierra Almagrera.


El agotamiento en el año 1838 de las minas de la sierra de Gádor coincidió con el descubrimiento del filón de plomo argentífero en el barranco del Jaroso en la Sierra Almagrera. Este descubrimiento supuso para Almería el cenit de un siglo caracterizado esencialmente por las actividades mineras y metalúrgicas.

En ese momento se sucederán las explotaciones de plomo y de hierro con arriesgadas inversiones de capitales locales, nacionales y extranjeros en busca de un rápido beneficio que se despreocupaba por la racionalización de la explotación.

Las instalaciones minero metalúrgicas del levante almeriense siendo uno de los puntos neurálgicos de la minería y metalurgia mundiales a mediados del siglo XIX se caracterizaban por un minifundismo que conllevaba una constante insolvencia financiera, el arrendamiento continuo de la explotación y la precariedad de medios técnicos, especialmente, a la hora de realizar conjuntamente el desagüe de la capa freática.

El proceso especulativo entre las numerosas sociedades mercantiles propietarias de las concesiones y las sociedades explotadoras, así como las múltiples compraventas de acciones generó interminables pleitos. Las ganancias no fueron generalizadas pero las obtenidas por algunas familias formaron las principales fortunas de la Almería del siglo XIX. Esta incipiente burguesía minera muy pronto pasaría a constituirse en burguesía agraria gracias a la disponibilidad de las tierras eclesiásticas y municipales desamortizadas.

A finales del siglo XIX el aumento de la demanda británica provoca un espectacular y efímero desarrollo de la minería provincial con la construcción de nuevas instalaciones de carga, transporte y arrastre.



Así describe la Revista Minera su inauguración:

"El 25 del mes de abril pasado se inauguró en Almería la fábrica de desplatación por el ingenioso sistema de Pattinson, propia de los señores Heredia de Málaga, (...). A este acto asistieron todas las autoridades de la capital, el inspector del distrito y el único ingeniero que hay hoy en la provincia, con varios convidados, a cuya presencia se procedió a la cristalización del plomo en una de las calderas, verificándose esta operación tan pronto y con tal perfección, que en nada tienen que envidiar nuestros operarios, hijos todos del país, a los más prácticos del estranjero (sic). Esta fábrica se conocerá con el nombre de Santo Tomás. El taller de calderas, que consta de un solo juego de 8, inclusa la del plomo pobre, siendo sencillo en su construcción, reune las mejores condiciones de desahogo, ventilación y comodidad para el obrero, dándole cierto aspecto de magnificencia 7 arcos de sillería que forman la nave, sobre los cuales se apoyan las maderas del techo que tiene una elevación de 10 varas. Dos hornos reverberos con plaza de piedra, uno de dulcificación de plomos y otro de reducción de óxidos, completan los aparatos de este vasto taller. La casa de los señores Heredia, que fue la primera que importó en España un descubrimiento que ha hecho una gran revolución en la metalurgia del plomo y del que nuestro país quizá más que ningún otro ha obtenido y está llamado a obtener óptimos frutos, cuenta hoy en la costa del Mediodía con cuatro juegos de calderas, dos en Adra, uno en Motril y el último del que nos ocupamos. Plácenos sobremanera consignar el fruto de los esfuerzos de nuestros capitalistas por el desarrollo de la industria nacional, que sirve de fuente copiosa á millones de familias".

Coincide el inicio de su actividad con el momento en que la casa Heredia se asienta como la principal exportadora de plomo, desplazando a los Figueroa. La construcción de Santo Tomás resultó en cierto modo paradójica, pues justo por aquel entonces tuvo lugar un cambio de la normativa estatal respecto a los plomos argentíferos, permitiendo su exportación sin desplatar. Así, los productores locales no se veían obligados a vender a las fundiciones, sino que podían limitarse a embarcar el mineral. Esto provocó el cierre de numerosos establecimientos a lo largo de toda la costa. La explicación está en la avanzada tecnología de la que siempre hicieron gala los negocios de los Heredia. Esto les permitía competir en precios con las fundiciones extranjeras. En particular, Santo Tomás consistía en una batería de calderas “Pattinson”.
Pese a todo, su volumen de producción no llegó nunca a ser demasiado elevado, manteniéndose hasta los años ochenta con una producción media de poco más de mil marcos anuales. (Miguel Ángel Pérez de Perceval en “La minería almeriense contemporánea 1800-1930)”.
Situada en pleno barrio de Pescadería, lo único que ha quedado en pie ha sido la hermosa chimenea cuadrada de ladrillo rojo que se distingue al entrar en la ciudad desde los acantilados del Cañarete. Se encuentra rodeada de viviendas, y su estado aparenta ser preocupante. Además, en las últimas estribaciones de la Sierra de Gádor, por encima de la Alcazaba y cerca de la Autovía se ven los restos de un par de chimeneas circulares, y sus correspondientes galerías de condensación, que servían para enfriar los gases y provocar la condensación del plomo en las paredes, obteniendo rentabilidad económica y reduciendo los efectos nocivos de la emisión de gases.

Fotos: David Téllez

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