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viernes, 10 de febrero de 2023

Cargadero de Mineral del Ferrocarril Minero Bédar-Garrucha

Conjunto próximo a Garrucha, situado en la margen derecha de la carretera Garrucha-Carboneras. Este conjunto agrupaba los restos de la antigua estación de descarga y del embarcadero del ferrocarril minero Bédar-Garrucha, construido en 1894 para el servicio de las minas de hierro de Bédar.

En la actualidad solamente se conserva  la gran tolva de descarga. Pero en época  el conjunto de la estación lo constituían varias instalaciones y edificios. Entre los que destaca el edificio de la gerencia, el depósito de locomotoras, el almacén y los talleres, estando construidos todos ellos con fábrica de mampostería. El almacén estaba compuesto por dos construcciones adosadas, que se comunicaban a través de dos arcos de medio punto realizados de ladrillo macizo, ambos edificios habían perdido la cubierta. 

Los edificios de los talleres, poseen las mismas características constructivas que el resto aunque en éstos aún permanecía la estructura de su cubierta, realizada mediante cerchas metálicas, revestidas mediante teja plana. En las esquinas y distintos vanos dispone de un revestimiento a modo de moldura construido con fábrica de sillería. Del depósito de locomotoras se conserva en pie la fábrica de sus muros y el acceso desde la fachada se realiza a través de dos grandes arcadas. 

De todo el conjunto, el elemento más interesante es el cargadero de mineral. Construido con fábrica de mampostería, es un terraplén de obra que permitía cargar el mineral transportado por los vagones a ambos lados. Desde allí las vagonetas conducían el mineral a unos pequeños muelles para embarcaderos en gabarras, que lo transportaban hasta los barcos. Esta compleja operación se debía a que no se pudo concluir con el habitual embarcadero, debido a la escasa profundidad de las aguas, solucionándose con un puente-depósito y el sistema de barcazas.

Datos Históricos

La extraordinaria riqueza mineral de la provincia ha propiciado una continuada explotación de sus recursos mineros a lo largo del tiempo, intensificándose de manera extraordinaria desde principios del siglo XIX hasta mediados del XX. El descubrimiento en 1838 del filón de plomo argentífero en el barranco del Jaroso supuso para Almería el cenit de un siglo caracterizado esencialmente por las actividades mineras y metalúrgicas. En ese momento se sucederán las explotaciones de plomo y de hierro con arriesgadas inversiones de capitales locales, nacionales y extranjeros en busca de un rápido beneficio que se despreocupaba por la racionalización de la explotación.

Tolva del Cargadero 







Las explotaciones de plomo se localizaron en las Alpujarras y en la sierra de Gádor con numerosas concesiones de reducido tamaño, gestionadas por improvisadas sociedades en manos de gente de la zona y con precarios medios de extracción y de transformación, como eran los tornos de mano y el horno reverbero español conocido como boliche. En la sierra de Gádor llegaron a trabajar unas 20.000 personas entre las minas, las fábricas y los arrieros. Muchos de estos trabajadores eran campesinos y jornaleros almerienses que complementaban sus escasas rentas o sus salarios con el trabajo temporal en las numerosas minas abiertas, primero, en esta sierra y, posteriormente, en la sierra Almagrera. La abundancia de mineral por superproducción provocó el desplome de los precios en los mercados internacionales y la ruina de muchas minas alemanas e inglesas. 

En 1836 comenzaron a agotarse las balsadas más accesibles y, al mismo tiempo, una bajada de los precios del mineral provocó la decadencia de estas explotaciones. El agotamiento, en 1838, de las minas de la sierra de Gádor coincidió con el descubrimiento de nuevos filones en el Jaroso en la Sierra Almagrera. El proceso especulativo entre las numerosas sociedades mercantiles propietarias de las concesiones y las sociedades explotadoras, así como las múltiples compraventas de acciones generó interminables pleitos. Las ganancias no fueron generalizadas pero las obtenidas por algunas familias formaron las principales fortunas de la Almería del siglo XIX. Esta incipiente burguesía minera muy pronto pasaría a constituirse en burguesía agraria gracias a la disponibilidad de las tierras eclesiásticas y municipales desamortizadas.

Las instalaciones minero metalúrgicas del levante almerienses siendo uno de los puntos neurálgicos de la minería y metalurgia mundiales a mediados del siglo XIX se caracterizaban por el minifundismo que conllevaba una constante insolvencia financiera, el arrendamiento continuo de la explotación y la precariedad de medios técnicos, especialmente, a la hora de realizar conjuntamente el desagüe de la capa freática.

Desde 1880 los nuevos centros productivos de Linares, Córdoba y Ciudad Real y el incremento de la capacidad productiva de la sierra de Cartagena-La Unión ganan posiciones a la minería almeriense. A finales del siglo XIX el aumento de la demanda británica provoca un espectacular y efímero desarrollo de la minería provincial con la construcción de nuevas instalaciones de carga, transporte y arrastre (infraestructuras ferroviarias, cables aéreos y embarcaderos). 

La crisis siderúrgica de los años 20, la crisis del 29 y la competencia norteafricana inició una lenta agonía de la minería de Almería que desembocó en el cierre de la mayoría de las explotaciones antes de 1936.

Fuente: GuíaDigital

Fotos: David Téllez


viernes, 27 de marzo de 2020

Cargadero de Agua Amarga

El Ferrocarril Lucainena-Agua Amarga fue una vía férrea de vía estrecha localizada en la provincia de Almería, España, operada entre 1896 y 1942 y destinada principalmente al transporte de mineral metálico desde las minas de la ladera norte de Sierra Alhamilla, hasta el embarcadero antiguamente localizado en Agua Amarga; con una longitud de 36 km. Hoy en día su trazado se encuentra rehabilitado como Vía verde.


Historia

La minería moderna en la zona de Lucainena de las Torres comenzó a mediados del siglo XIX, pero el transporte del material extraído hasta los embarcaderos se realizaba mediante tracción animal. Sin embargo, con vistas a mejorar la rentabilidad de la actividad minera se comenzó a construir en 1894 una vía férrea entre el pueblo y Agua Amarga, a 35 km de distancia, atravesando una zona muy montañosa. Debido a la orografía, fueron necesarios varios puentes y un túnel de unos 100 metros de longitud, además de discurrir gran parte de su trayecto por trincheras.

A lo largo del recorrido, se instalaron un total de tres estaciones intermedias: Perelejos, Camarillas y La Palmerosa, de las cuales hoy sólo queda el depósito de agua de Camarillas.

Hacia 1942, debido al agotamiento de los filones de hierro y plomo, se cerraron las minas, lo que provocó el desmantelamiento del ferrocarril. Todo el material, incluidas las locomotoras, fue enviado hacia la capital para su conversión en metal, debido al fuerte desabastecimiento tras la Guerra Civil Española.

Cargadero de Agua Amarga

Después de estudiar varias ubicaciones para instalar el embarcadero donde debía llegar el hierro de Lucainena, finalmente se optó por la ensenada de Agua Amarga, bien defendida de los temporales de levante por la orografía del lugar. En septiembre de 1894 comenzaron las obras y a mediados de 1895 se termina el muelle del embarcadero. Finalmente, en marzo de 1896, concluyen las obras, y en mayo de ese mismo año, se expide el primer cargamento de mineral acumulado en los cercanos depósitos de Agua Amarga a bordo del vapor Albia. El coste de estas instalaciones ferroviarias fue de 3.350.000 pesetas., los depósitos de mineral supusieron un gasto de 160.000 ptas., y el embarcadero un total de 265.000 ptas., con un coste medio de inversión de 100.000 ptas por kilómetro de vías.

Aunque la empresa minera mantuvo un buen nivel de actividad durante la primera década del siglo XX, en la segunda, el mercado empieza a no ser tan favorable. En los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial tiene lugar una grave crisis siderúrgica en Europa y España, que supuso una durísima prueba para la minería nacional del hierro. Durante 1919 y 1920, los depósitos de Agua Amarga estaban repletos de un mineral que nadie compraba. A estas dificultades se unieron la competencia de los minerales norte-africanos, las mejoras salariales que comienzan a introducirse por esas fechas e incluso la falta de personal debida a los fuertes movimientos migratorios registrados en la provincia de Almería.

La Compañía soportó una marcha descendente hasta que en 1931, y ante la imposibilidad de exportar sus hierros, se ve obligada a suspender temporalmente la circulación del ferrocarril. La actividad se reanuda esporádicamente, pero en 1936, con el estallido de la Guerra Civil, la situación se agrava. Durante los tres años de contienda, las minas y el ferrocarril quedan en manos de los propios trabajadores, aunque sin gran actividad. En 1939 se reinició el tráfico por ferrocarril hasta que la actividad cesó por completo en 1942, fecha en que el vapor Bartolo cargó por última vez en Agua Amarga. Poco más tarde se comenzaron a desmantelar las instalaciones mineras y ferroviarias. Las locomotoras, los puentes y los ferrocarriles fueron desmontados y transportados en camiones hasta Almería.

Está incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz mediante una inscripción genérica colectiva de 2003.























Fotos: Patrimonio Almeriense


Cable Francés

El Cable Francés es un antiguo cargadero de mineral situado en la ciudad española de Almería. Fue construido en los años 1920, cerca de la playa de San Miguel. Su misión era la de cargar el mineral de hierro procedente de las Minas de Alquife. A diferencia del Cable Inglés, del que dista unos 650 metros, su estructura es de hormigón. Se introduce aproximadamente 313 metros en el mar, divididos en una primera sección de 123 metros construida en 1918, una segunda de 105 metros del mismo año, y una adición de 85 metros en 1975. Su anchura varía entre los 9 y los 12 metros.


Cable Francés años veinte.
Cable Francés en la actualidad.

Accidentes

El día 31 de julio de 2007, un ferry que cubría la ruta entre Almería y Nador, llamado Wisteria, propiedad de la compañía Transmediterránea y que daba servicio a la operación Paso del Estrecho, colisionó con el cargadero durante las maniobras de entrada al puerto. Al parecer, el buque navegaba a una velocidad excepcionalmente alta, cuantificada en 17 kt. El navío sufrió daños de consideración, pero por encima de su línea de flotación. Los desperfectos sufridos por la estructura fueron cuantificados por valor de unos 120.000 €.

Han existido proyectos en la ciudad para eliminarlo con la finalidad de ampliar el puerto deportivo, además de posibilitar la creación de una nueva playa de unos 12.300 m². Sin embargo, también existen proyectos para convertirlo en una ampliación del Paseo Marítimo Carmen de Burgos, siendo inspeccionada la estructura del cargadero tanto por encima como por debajo del nivel del mar para comprobar su buen estado y, tras certificarlo, continuar con el proyecto en mayo de 2017.


Fuente: Wikipedia
Fotos: laopiniondealmeria.com y Wikipedia 

jueves, 26 de marzo de 2020

Cable Inglés

El conocido como Cable Inglés es un cargadero de mineral situado en Almería (España) de la sociedad «The Alquife Mines and Railway Company Limited», ejemplo de la arquitectura del hierro, concluida su construcción en 1904. Unía la estación con el puerto. El muelle o cargadero de "El Alquife" es una obra de ingeniería, concebida para utilizarla como medio de transporte, almacenaje y embarque del mineral procedentes de las minas de hierro de Alquife (Granada) por vía marítima.
De estilo ecléctico caracterizado por el uso de los nuevos materiales. Siguió las directrices de la Escuela de Eiffel. En 1998 fue declarado Bien de Interés Cultural de Andalucía. Está en proyecto su restauración para alojar en su interior un centro de exposiciones, un restaurante y un complejo de ocio, además de proporcionar un mirador en la parte superior.

La problemática de la explotación minera de fines de siglo XIX y los comienzos de la industrialización del sur de España tiene uno de sus mejores testimonios en esa obra notable de ingeniería que, en sí misma, contiene avanzados criterios y aportes de la construcción en metal de reconocida transcendencia dentro de la historia de las obras civiles y de arquitectura. Su diseño se debe al ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Andrés Moche, quien realizó el proyecto en el año 1902, siendo ejecutadas las obras de inmediato y acabadas solo dos años después.

Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y, por la imposibilidad de recuperar su uso original, ha adquirido una singularidad indiscutible digna de ser conservada.

Construcción

El cargadero de mineral de Almería se construyó una vez finalizado el ferrocarril Linares-Almería; con el fin de dar mayor salida a todo el material que llegaba por tren desde las Minas de Alquife y que se acumulaba en el Puerto de Almería. Los primeros proyectos proponían un cargadero hecho de madera, y de unas dimensiones reducidas. Pero por distintos motivos se decidió la construcción de un gran muelle metálico de agua profunda al que accederían los trenes cargados de mineral de hierro, procedentes de la Estación de Almería, a unos 900 metros del lugar. Una vez en lo alto, por acción de la gravedad, descargarían su contenido en unos depósitos en el interior de la estructura. Una vez allí, y de nuevo por gravedad, se cargaría el mineral a los barcos atracados al costado del cargadero a través de unos conductos metálicos retraíbles.



Hacia 1900, la empresa que explotaba las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, cuya sede se situaba en la ciudad escocesa de Glasgow, pidió un permiso para construir dicho cargadero, concedido en 1902. Para su construcción se emplearon un total de 3.824 toneladas de acero, procedente de las fundiciones escocesas de Motherwell; también se usaron 8.000 m² de madera para revestimientos, 1.152 m³ de hormigón y un total de 1.056 metros de vías férreas de ancho ibérico.

A fecha de 20 de abril de 1904, el monarca del país por entonces, Alfonso XIII acudió a la ciudad para inaugurar el cargadero, aprovechando para inaugurar también el ferrocarril Albolote-Granada. A partir de entonces, los ciudadanos se dividieron según su opinión al respecto. Unos pensaban que era una construcción necesaria y positiva, y otros la relacionaban con la contaminación metálica, y se veía como un obstáculo para el crecimiento urbanístico.

Hacia los años 1920 se inicia un conflicto entre la empresa del ferrocarril y la minera, que casi paraliza su actividad. Hacia 1916, la compañía Bairds Minings construyó otro cargadero 500 metros al sureste; aún así, el Cable Inglés permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970. Tras la Guerra Civil Española, la nacionalización lleva a la venta de las instalaciones a Agruminsa, filial de los Altos Hornos de Vizcaya, el 16 de noviembre del mismo año. Su uso fue decayendo cada vez más hasta que dejó de prestar servicio hacia 1973.

Descripción

El muelle o cargadero de "El Alquife" es una obra de ingeniería, concebida para utilizarla como medio de transporte, almacenaje y embarque del mineral procedentes de las minas de hierro de Alquife (Provincia de Granada) por vía marítima.

Esta estructura, diseñada como un muelle de agua profunda, permitía el arranque de buques de gran tonelaje, un sistema de almacenaje mineral, que al encontrarse a gran altura, posibilita la descarga por la acción de la gravedad.

La estructura del cargadero consta de dos partes diferenciadas: el sistema de acceso y el muelle embarcadero.
  • El sistema de acceso es un viaducto en el que se alternan tramos de estructura metálica realizados con perfiles de acero formando una estructura de celosía perfectamente arriostrada, y tramos de obras de fábrica, formando arcadas de gran luz que descargan sobre fuertes pilas de mampostería revestidas, con la particularidad de recorrer con sillares alternantes almohadillados las cuatro aristas de las pilas.
  • Al muelle embarcadero corresponde la mayor densidad estructural, ya que es la parte que debía soportar las cargas del mineral. Éste se compone de varios planos; el más bajo constituye la cimentación que aflora del agua en grandes macizos de apoyo, sobre el que arranca el primer cuerpo visible de la estructura, con perfiles metálicos en contacto con el agua, y que sustenta los grandes soportes roblonados que sostienen el resto de la estructura y los arriostramientos que dan estabilidad al conjunto. El tramo final lo constituye un soporte directo del tablero por donde se desplazaba el ferrocarril.
En 1998 fue declarado Bien de Interés Cultural. Está en proyecto su restauración para alojar en su interior un centro de exposiciones, un restaurante y un complejo de ocio, además de proporcionar un mirador en su parte superior.

Actualidad

El Ministerio de Obras Públicas decretó la caducidad de la concesión el 14 de febrero de 1980, paralizando cualquier posibilidad de uso del cargadero. Aún así, era deber de Agruminsa demoler la estructura, pero una acción de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura a fecha de 17 de diciembre de 1984 propuso la Declaración de Monumento Histórico Artístico.

Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y, por la imposibilidad de recuperar su uso original, ha adquirido una singularidad indiscutible digna de ser conservada.




Fuente: Wikipedia

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