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martes, 5 de octubre de 2021

Aeropuerto de Almería

 El aeropuerto de Almería constituye uno de los principales actores en el potencial turístico de la provincia de Almería. Si bien las actividades aeronáuticas en Almería comenzaron en el año 1911 y a finales de los años veinte el ayuntamiento de la capital empezó la construcción de un aeródromo municipal, inaugurado en 1932, no fue hasta 1947 cuando se tuvo la primera iniciativa para dotar a Almería de un aeropuerto que rompiese el aislamiento secular en que se encontraba la ciudad. Todo ello estaba respaldado por la implantación generalizada de las líneas aéreas y la necesidad e importancia que tendría la construcción de un aeropuerto para la exportación de los productos agrícolas. El Ayuntamiento de Almería recoge esta demanda y promueve la creación de la Junta Técnica Mixta del Aeropuerto de Almería en 1951, en la que además de la participación de la administración local se incluía la del Ministerio del Aire. Tras desechar diversos proyectos, se decide ubicarlo finalmente en el paraje conocido como Los Albardiales. El impulso definitivo del aeropuerto se produce con su inclusión en el Plan General de Aeropuertos y Rutas Aéreas de 1964-1967. El proyecto del aeropuerto contemplaba la construcción de una pista de vuelo y una plataforma de estacionamiento de aeronaves. En principio, se le dotó de un edificio terminal de pasajeros provisional que sería sustituido por otro definitivo en un nuevo plan de construcciones posterior a 1968. El 6 de febrero de 1968 se inauguraba el nuevo aeropuerto en el paraje conocido actualmente como El Alquián. Quedaba abierto al tráfico nacional e internacional de pasajeros y mercancías, con horario diurno y nocturno a petición. A la pista se le denominó 08-26 y disponía de dos calles de salida, una calle de rodadura parcial paralela a la pista de vuelo, un estacionamiento de aeronaves y un edificio terminal.


 En un primer momento, todo el tráfico del aeropuerto se atiende de forma homogénea; posteriormente, una modificación en la distribución del terminal permite la separación efectiva de los pasajeros nacionales de los internacionales. El tráfico aéreo se inicia con la línea Almería-Madrid, operada por aviones F-27 y con una frecuencia de dos y tres vuelos por semana. A partir del mes de abril, este vuelo pasa a ser diario con aviones DC-9 y Caravelle. En noviembre se establece un vuelo diario con Murcia y Barcelona, para el que se emplea un Convair 440. Posteriormente, se establecen otras líneas con Alicante y Barcelona. En cuanto al tráfico internacional, la primera línea se inaugura en julio de 1970 con el vuelo Almería-Valencia-París, que opera los domingos. La línea que enlaza con Barcelona se prolonga, en verano, hasta Alemania y, en invierno, hasta Inglaterra. En 1974, British Airways pone en servicio la línea Almería-Londres. Ese mismo verano se inician las operaciones chárter que han ido aumentando poco a poco, siendo las compañías más habituales en este tipo de tráfico las alemanas LTU y Hapag Lloyd y la inglesa Britannia. En noviembre se inaugura la línea regular con Melilla.

El edificio terminal de pasajeros fue remodelado en 1995, en 2002 entró en servicio el actual edificio terminal de mercancías y en 2009 se inauguró el nuevo edificio de salidas.








Fuente Original: Joaquín Berenguel

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Vélez Blanco (Fotos Antiguas)

Recostado en las laderas de la Sierra de María, en la comarca almeriense de los Vélez encontramos el pueblo de Vélez Blanco. Sus muy limpias y cuidadas calles, sus edificios monumentales, como la iglesia de Santiago, sus casas con preciosistas rejas ornamentales en sus ventanas nos hablan del cuidado de sus gentes por su lugar y terruño que desgraciadamente no fue compartido en su momento por sus próceres como en breve vamos a contarles. Domina el caserío el impresionante castillo que en el siglo XVI ordenó construir don Pedro Fajardo y Chacón (1478 ó 1484 – 1546), primer marqués de los Vélez. Fue este don Pedro hombre de armas al servicio de los Reyes Católicos cuyo linaje, por sus “desmesuradas fazañas” que diría nuestro buen don Quijote, fue recompensado con el título de Adelantado del territorio de Cartagena. Con la unificación de los reinos de las Españas, las tierras de costa, teórica nueva frontera con la morisma, pasan a depender directamente de la Corona. Por ello don Pedro Fajardo sufre lo que hoy llamaríamos un traslado forzoso a tierras almerienses con una permuta obligada del señorío murciano por el velezano. Quizás por ello, por sentirse de algún modo despechado, erige don Pedro su magnífico castillo-palacio en el que se monta una pequeña corte para su uso y disfrute privado.

En contraste, su patio interior y los salones nobles responden en su estilo al más brillante primer Renacimiento español. En 1512 don Pedro Fajardo visitó el Castillo de la Calahorra, en el Marquesado granadino, propiedad de la familia de su esposa. Es muy posible que de su maravilloso patio renacentista sacase la idea para la construcción del de su propio castillo, aunque manteniendo algunas tradiciones hispanomusulmanas: el patio es irregular y la entrada lateral, propia de la casa musulmana.

Decoraban sus dos grandes salones nobles, el del Triunfo y el de la Mitología, un conjunto de diez bajorrelieves en madera, monumentales frisos de 0,7 m. de alto por casi 6 de largo. La primeria serie recoge los triunfos de César y la siguiente los trabajos de Hércules. Ni que decir tiene que la identificación de ambos héroes, el mitológico y el histórico, con el señor Marqués se daba por hecha. Arte, ideología y poder están casi siempre unidos.

Pero nada de todo esto, ni patio ni frisos podemos ver hoy en el castillo de los Vélez. Ni siquiera en España. Es esta la triste historia de un expolio, no santo ciertamente, perpetrado por esas clases nobles, en muchos casos dirigentes, que se inflan como globos con palabras como patria y honor. Globos vacuos, evidentemente. Es el caso que en 1903, el duque de Medina Sidonia, propietario del por entonces arruinado y maltratado monumento, vendió (así, como suena) el patio piedra por piedra y los relieves tablero por tablero. Los bajorrelieves pasaron a manos del coleccionista francés Emile Pierre, que posteriormente los donó al Louvre. En sus sótanos estuvieron olvidados y almacenando polvo durante años hasta que reaparecieron y hoy están expuestos en el Museo de Artes Decorativas de París. La historia del patio es más triste si cabe. Fue vendido en 1904 al marchante francés Godberg por unas tristes 80.000 pesetas. Quizás una fortuna para la época, pero no por ello menos tristes. Hay que tener en cuenta que en esos años no había ninguna ley de protección del Patrimonio. Habrá que esperar a la República, como con tantas más leyes modernas, para que exista. Sí se alzaron algunas voces de protesta pero Almería era demasiado periférica como para que la indignación llegase hasta Madrid. En París los magníficos mármoles de Vélez Blanco fueron comprados por el multimillonario americano G.Blumental quien con ellos se hizo su propio palacio en su tierra.

















Fue declarado Monumento Nacional en el 1931.

Fuente.- Historia y Arte de Daniel Garcia Parra y Jose Luis Rodriguez

Fotos de Pando Barrero, Juan Miguel. Madrid, 13.IV.1915 – 10.VIII.1992. Fotógrafo.

Enlace a Fuente Principal:Joaquín Berenguel

Mojácar (Fotos Antiguas)

Mojácar hunde sus raíces, que aún hoy palpables, en un legado cultural rico y variado, que dejará marcado para siempre el carácter de sus habitantes y la fisonomía de su pueblo.

A comienzos del siglo VIII, el sureste peninsular, entre otros, conoció la irrupción de los ejércitos árabes y el inicio de la larga etapa musulmana, si bien se han hallado restos que prueban que el actual emplazamiento de Mojácar fue habitado por el hombre prehistórico, sabemos que entre los siglos VI –VII d.C., y hasta mediados del siglo XIII, este “ Monte Sacrum” estuvo en lo que conocemos actualmente como Mojácar la Vieja, primero visigoda y luego musulmana. Un montículo piramidal junto al río Aguas, que se abastecía de uno de los aljibes más impresionantes de los conservados del antiguo reino de Granada. A finales del siglo XIII es cuando el lugar comienza a ser abandonado y se empieza a formar el núcleo urbano de Mojácar actual. Es posible que la antigua población fuera destruida por un terremoto, o bien porque sus habitantes acosados por los cristianos, buscaran un enclave más protegido. En el año 1488, todos los Alcaides de la comarca acudieron a rendirse ante los Reyes Católicos, excepto el de Mojácar. Por esto, enviaron al Capitán Garcilaso de la Vega a entrevistarse en La Fuente, donde Alabez (Alcaide de Mojácar en aquel momento) explicaba, los motivos por los que nos se había rendido:

“Yo soy tan español como vos cuando llevamos los de mi raza más de setecientos años de vivir en España nos decís que nos marchemos. Yo no hice nunca armas contra los cristianos, creo justo pues que se nos trate como hermanos, no como enemigos y se nos permita seguir labrando nuestra tierra”. Y añade: “Yo antes de entregarme como un cobarde, sabré morir como un español.”

A mediados del siglo XIX se descubre un rico filón de plata en Sierra Almagrera, haciendo que Mojácar y alrededores crezcan en riqueza y habitantes. El comienzo de la II República ve como se cierran todas las minas, provocando una oleada de emigraciones hacia Argentina y Estados Unidos. En los años 50 y posteriores , empezó a llamar la atención de pintores almerienses Jesús de Perceval, Miguel Canton, Diego Fabrega, Cristóbal Fernández entre los muchos que les cautivó su luz y costumbres, otros bohemios o Artistas que venía a buscar su luz y paz para nuevas creaciones, el Movimiento Indaliano, que encuentra su capital estética y sus raíces en Mojácar y que propaga por toda España su nombre, su magia y sus encantos.
















Fuente.- Cultura Mojaquera, Ayuntamiento y mojacar.es y autor..

Fotos de Kurt Hiesscher, ALPI, PARES

Fotos de amigos y antiguas postales.

Enlace a Fuente Principal: Joaquín Berenguel

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