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lunes, 24 de octubre de 2022

Basílica de Nuestra Señora de las Mercedes

 La Basílica de Nuestra Señora de las Mercedes es un ejemplo bastante tardío del barroco, ya que se realiza en la segunda mitad del siglo XVIII.

En este templo se viene a resumir de manera clara los postulados que el barroco desarrollará como propios en Almería: Planta rectangular de cajón que permite una mayor posibilidad constructiva y ornamental, así como dota al templo de un mayor valor simbólico. El coro se coloca a los pies sobre arco carpanel, rasgo medieval de larga pervivencia en la arquitectura almeriense; cubiertas abovedadas con lunetos; cúpula de media naranja sobre el crucero, etc.

Al igual que el resto de las iglesias barrocas almerienses, ésta se presenta desornamentada al interior. Aparece levemente moldurada, y con golpes decorativos a base de relieves carnosos que dejan entrever la aparición del rococó, que en el caso de Almería comienzan a incorporarse en los templos que se realizan hacia mediados del siglo XVIII.



Esta iglesia se sitúa en el centro de un amplio espacio urbano que la envuelve y que constituye una especie de atrio en el que la portada de los pies actúa como punto de atracción de la fachada. En esa portada contrasta la decoración de relieves menudos que rellena las enjutas, con la sobriedad de las pilastras, los entablamentos y frontones. Esta sobriedad de elementos decorativos se ve rota por el juego plástico conseguido por los diferentes materiales utilizados en la construcción. El ladrillo, de dimensiones más corta y más ancha que el comúnmente empleado, confiere a los paramentos una textura especial, subrayada por la alternancia de cajones de mampostería revocada y encalada. Todo ello enlaza con la tradición mudéjar, que por su economía, sencillez y belleza pervivió largamente en la provincia de Almería.

Sin duda, la portada es el elemento más sobresaliente del conjunto. Recoge la influencia del gran templo barroco almeriense: La Iglesia de la Encarnación de Vélez Rubio, aunque siempre con menores pretensiones. Este influjo se debe a la participación en la construcción de la iglesia de Oria, de Fray Pedro de San Agustín, autor de la iglesia velezana.

El plano de la fachada donde se coloca la portada aparece delimitado entre el majestuoso volumen de la torre y su cuerpo gemelo que quedó sin desarrollar, y en la que destacan el bello juego de volúmenes, dominados por la esbelta torre. El uso de los ladrillos rojos y los cajones de mampostería enlucidos y encalados proporcionan un intenso contraste cromático rojo y blanco. 


La torre, por su parte, goza de personalidad propia dentro del conjunto, pues no sólo domina con su altura al resto de los volúmenes, sino que se construye enteramente en ladrillo, enlazando con la tradición mudéjar.



En el interior se desarrolla un esquema cruciforme con capillas entre los contrafuertes y abiertas a la nave por medio de arcos apeados en gruesos pilares que aparecen recorridos por pilastras con ricos capiteles que simulan soportar un entablamento de gran cornisa. Presenta coro alto a los pies y capilla mayor de planta rectangular. La cubierta se realiza por medio de bóveda de medio cañón con arcos fajones y lunetos, mientras que el crucero recibe una cúpula con pechinas. La decoración interior se lleva a cabo mediante golpes decorativos a base de relieves de estuco que recuerdan el esquema compositivo del rococó.

Datos Históricos

La Basílica de Nuestra Señora de las Mercedes es un edificio realizado dentro de la segunda mitad del siglo XVIII; sus obras se iniciaron el 16 de marzo de 1767 y se prolongan hasta el 13 de mayo de 1779.

La edificación de la iglesia, así como las del resto de las poblaciones que constituían el marquesado, se debe a la especial configuración de la Iglesia del Reino de Granada, que obligaba a los señores a edificar y mantener en buen estado los templos parroquiales, a cambio de recibir dos partes de los diezmos que debían de pagar los cristianos nuevos. Los continuos pleitos entablados entre el Marqués y los Obispos de Almería por los diferentes criterios de las porciones que debían de percibir el Marqués, originaron una disparidad constructiva de un templo a otro ya que la construcción de las parroquias sufrieron un proceso muy largo con diferentes resultados artísticos. 


Todas las terminadas hacia 1565 fueron concebidas de acuerdo con unas dimensiones y organización arquitectónica que obedecen al planteamiento estilístico mudéjar.

Con la llegada del siglo XVIII y la mejora económica, los cambios en el gusto artístico, las mayores ansias de ostentación por parte de la sociedad de la época, llevará a la construcción de la iglesia de Oria y a la construcción de la iglesia de la Encarnación de Vélez Rubio que es sin duda la obra señera del barroco dieciochesco almeriense. Así el 16 de marzo de 1767 empezó a edificarse por orden del X Marqués de los Vélez y Villafranca, y la concluyó su hijo el XI Marqués de Villafranca y Duque de Alba. En el frontispicio de la puerta de la torre hay una inscripción que hace alusión a la construcción del templo. En el año 1810, durante la guerra de la Independencia, los franceses entraron en el pueblo, incendiando y profanando la iglesia. 

La iglesia fue elevada a la categoría de Basílica Menor en 1882 por su santidad el Papa León XIII. En 1889, el 6 de octubre, se desató un pavoroso incendio que destruyó todos los ornamentos y arrasó parte de la bóveda de la sacristía. Todos estos desperfectos fueron subsanados por un benefactor D. Ricardo Gutierrez Roig, en cuyo honor se puso una lápida en el templo. La iglesia durante la guerra fue convertida en plaza de mercado y posteriormente en cine.


Ubicación


Fuente: IAPH

Fotos: Patrimonio Almeriense

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