lunes, 25 de noviembre de 2019

Cantera Califal de la Chanca

Datos Históricos

Se trata de dos de las canteras que proporcionaron piedra de construcción en los primeros siglos de la ciudad medieval. Probablemente, tras su fundación oficial por el califa "Abd al-Rahmân III" en el 955 el monarca ordenó el traslado a la ciudad de una serie de operarios que trabajaban en Córdoba  (Vallejo, 2004) con el fin de levantar en piedra algunos de los edificios oficiales (como sucedió en la muralla de la puerta de las Atarazanas, actualmente Centro de Interpretación "Puerta de Almería", o en algunas obras emblemáticas en la Alcazaba (Cara, 1990b y 2006). En ambos casos, se explotaron calcarenitas del Terciario, de origen marino de muy diferente compactación, procediéndose al desmonte de los sillares por pilares, si bien en el caso almeriense se crearon frentes de trabajo mucho más amplios, recurriéndose a acémilas para su transporte. Tanto en Córdoba como en Almería, se trabajó en corredor aunque en la primera se amplió su tramo final en un mayor espacio de trabajo. También se aprovechó piedra deleznable o con menor trabajo de labra sabiendo que quedaría oculta dentro de la obra o recubierta por mortero.

Con independencia que se abrieran otras canteras o que, incluso, se extrajera piedra al aire libre, sólo dos ejemplos de las primitivas canteras medievales están constatados pues la zona fue intensamente habitada desde finales del siglo XIX mediante viviendas-cuevas. De hecho, fotografías antiguas parecen sugerir la existencia de diversos frentes menores, dispersos en la ladera oriental del cerro de La Chanca.

También en la denominada "Cantera-cueva del Tesoro" se observa una sucesión de medidas y modos de extracción en los frentes, siguiendo un patrón de corte a lo largo de la mayor parte de la misma. De este modo, la bancada superior corresponde a sillares de grandes dimensiones (probablemente de 1,20 metros) extraídos a sesgo en la mayor parte de su superficie, mientras que en la pared septentrional se observan dos bancadas con extracción vertical o sub-vertical. Sin embargo, la mayoría de los sillares fueron extraídos en hiladas horizontales o sub-horizontales, empleando, a veces, el sistema de pilares antes descrito.

En referencia a los módulos de explotación, los sillares iniciales (más altos) miden con 56 centímetros de tizón; la extracción fue vertical, primero, inclinada después, para proseguir en la mayor parte del frente por la horizontal (con sillares de 1 metro de soga) a pesar de las sesgadas líneas de cementación natural la piedra. Para la explotación del frente se emplearon andamios anclados a las paredes mediante mechinales rectangulares. Otros mechinales rehundidos permitieron acceder a la zona alta de las paredes conforme fue aumentado en altura el frente. La presencia de huecos de rollizos puede señalar el uso de rudimentarios sistemas de descarga con poleas o garruchas que evitaran la fractura de piezas pues hay que tener en cuenta que la piedra es especialmente frágil.

La cantera-cueva con mayor volumen extractivo es la conocida como "Las Cuatro Cuevas", que presenta también la característica extracción en sillares verticales superiores en techo y paredes, con hiladas muy homogéneas, seguida de una extracción horizontal o subhorizontal generalizada hasta el suelo, empleando en alguna ocasión "pilares" de extracción. Este curioso sistema está documentado también en Córdoba.

Como tradición oral se comenta la existencia de pozos ocultos en el suelo de la cueva, "trampas",  razón por la cual se la tiene por lugar peligroso. Este hecho puede obedecer a la existencia de huecos de extracción de las últimas bancadas realizadas, hoy ocultos bajo la capa de fino sedimento y de detritus antrópicos.










Fotos: David Téllez

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