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jueves, 27 de junio de 2019
El Cortijo del Fraile
Los Fuegos de Laroya
La Dama del Ruiní
Esculturas del Buen Pastor de Gádor
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| Escultura del Buen Pastor. |
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| Escultura del Buen Pastor en el antiguo mercado de Gádor. |
miércoles, 19 de junio de 2019
Castillo de Santa Ana
No obstante, es evidente, que el litoral de Roquetas debió de contar con un embarcadero cuya defensa dio lugar a la construcción del que acabó convirtiéndose en el castillo de S. Ana, que está plenamente justificado para la protección del citado refugio marítimo que siempre ha existido en sus inmediaciones, por lo que es de suponer que el edificio del cual solo quedo enhiesta la batería y sobre cual se realizado la reconstrucción, reflejándole tal cual era, comencemos a realizar un paseo por su apasionante historia, aliñada con ataques de piratas, de moriscos, los azotes de los terremotos y por supuesto el paso de los años que le hizo caer en el olvido, hasta la fecha de su reconstrucción que finalizo el año 2003.
| Vista del anfiteatro y el Castillo de Santa Ana al fondo. |
Pero sería a comienzos del siglo XVI, cuando a iniciativa de la ciudad de Almería, se construyera una torre que custodiara la producción y embarque de sal de las salinas; dicha torre sufrió diversos avatares, no obstante el valor estratégico de su emplazamiento como embarcadero en la bahía de Almería acabó por decidir a la corona a dotar dicho lugar de un castillo, de planta cuadrada, con torreones circulares desiguales en sus extremo, salvo el que sería ocupado posteriormente por un baluarte, cuyo perfil a finales del siglo XVI desconocemos.
A lo largo del s. XVII la fortaleza de Roquetas sucumbió, no solo por la violencia de los terremotos acaecidos en esta centuria, y los constantes ataques de la flota de navíos turcos, sino que la verdadera consecuencia de su destrucción fue, la situación económica de la corona que carecía de capacidad para emplear recursos en su reconstrucción, permaneciendo destruidas todas las fortificaciones, en algunos casos, hasta mediados del siglo XVIII.
Por ello la corona se vio obligada a recurrir a compromisos privados para reparar los daños acaecidos en la fortaleza, de ello da fe el ofrecimiento del capitán de caballos Luis de Castro Inestrosa ofreciéndose a servirla durante cuatro años sin sueldo, y a reparar previo proyecto técnico, la reedificación de la muralla del recinto, las torres, las viviendas y demás instalaciones necesarias, construyendo junto a la fábrica existente un baluarte de nueva planta para empezar la artillería, única parte que ahora queda enhiesta de la fortaleza.
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| Torreón |
En cualquier caso, tras los reparos de Luis de Castro Inestrosa el castillo de Roquetas quedaría como un edificio cuadrado, con tres cubos o torreones en los ángulos y una batería en el restante que miraba al mar con cuatro cañones pequeños de diversos calibres. Al interior se accedía a través de un portón que carecía de defensas especiales, presentando a la izquierda de la puerta el cuerpo de guardia y la cárcel y a la derecha el pozo y la capilla; apoyando en sus murallas de levante y meridional los cuarteles y estancias de la tropa, además de la estancia del alcaide en dos plantas, teniendo la superior acceso a través de corredores situados sobre pilares, a los que se accedía desde el patio por escaleras; en el mismo aparecía un horno para amasar el pan y sendas habitaciones de piedra y barro en las que se refugiaban los cortijeros de las inmediaciones para pasar la noche al abrigo de los cautiverios.
Toda la muralla formaba una banqueta con parapetos atronados para la fusilería, al llegar a la esquina donde se situaba el Macho, la más potente de las torres de la fortaleza, cruzaba sobre la capilla y permitía el acceso al mismo a través de un puente levadizo.
| Murallas. |
En definitiva, la aportación de esta centuria (S.XVII) sería la construcción del baluarte artillero que se construiría en uno de los vértices de la fachada que mira al mar, única parte de la fortaleza que aún subsiste.
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| Además del indudable interés histórico y etnográfico del Castillo de Santa Ana, este espacio ofrece además numerosas salas de exposiciones para muestras de pinturas y fotografía. |
El siglo XVIII comenzó con el cambio de dinastía y una guerra civil en el marco de un nuevo enfrentamiento continental que duraría tres lustros, durante los cuales el litoral peninsular vio poner a prueba, una vez más su dispositivo defensivo, ahora frente a la potencia incontestable en aquellas fechas de la flota coaligada angloholandesa.
Mientras en nuestro castillo, acaeció el fallecimiento del alcaide Andrés Antonio de Castro, su hijo y heredero el coronel Juan Diego de Castro, capitán del regimiento o de las Guardias Españolas, solicitaría a la corona se le librara título de propiedad sobre la alcaidía disfrutando hasta entonces, obteniendo dicha merced el 3-12-1708 de Felipe V, primer monarca de la dinastía Borbón, recientemente implantada en España. Los nuevos proyectos defensivos del siglo XVIII tuvieron muy en cuenta la importancia de la artillería para la salvaguarda del litoral peninsular siendo reforzada la fortaleza con un cañón más, 4 cureñas de diversos calibres y complementos y municiones diversas para ponerla en estado de regular defensa.
El siglo XVIII fue por tanto el de la gran restauración del castillo de Roquetas con obras importantes realizadas en torno a 1710, en el marco de la Guerra de Sucesión, aunque desconocemos con precisión su naturaleza; también están las realizadas entre 1753 y 1756, en que se ejecutaron las propuestas por Jerónimo Amicis, matizadas por Agustín Ibáñez; asimismo las de 1777 a partir del proyecto general de obras de José Brame, redactado el 18-12-1767; otras obras serían realizadas hacia 1784 con el fin de reparar la desgraciada explosión del polvorín de la fortaleza a causa de un rayo caído en una tormenta ocurrida el 18-8-1783, motivo probable por el que la alcaidía de dicha fortaleza, retornó a la corona a cambio de un título nobiliario antes de la conclusión de la centuria.
En este siglo la fortaleza quedó arruinada a causa del terremoto de 1804, sin que volviera a ser restaurada desde dicha fecha, aunque en sus inmediaciones se habilitaran baterías provisionales en aquellas épocas en que las circunstancias lo hicieron necesario.
De lo que se deduce que si bien el terremoto llegó a arruinar los edificios existentes en el interior de la fortaleza, los muros torreones y baluarte no quedaron apenas dañados y sería el abandono el causante de buena parte de los daños que acaecieron en los torreones y las garitas. Es probablemente que la dificultad para restaurar de forma inmediata el castillo de Santa Ana diera lugar a formar una batería provisional que dotara de defensa artillada de dicho tramo del litoral. En definitiva la fortaleza quedó arruinada a comienzos del s. XIX a causa del terremoto de 1804, sin que volviera a ser restaurada desde dicha fecha.
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| Un terremoto destruyó el edificio en su mayoría y sólo dejó en pie una de sus torres, fue recuperado gracias a un riguroso proyecto . |
A comienzos del siglo XX los restos del castillo de Santa Ana no formaron parte del plan general de defensa. Y en lo referente al plano municipal poco era aprecio que por aquellas fechas sentían los mandatarios municipales hacia los restos de la fortaleza existente en su municipio queda patente en el registro de la sesión celebrada el 31-8-1910, según el cual (135 A.M.R.: Acara de SILVA RAMÍREZ, Enrique (1986) pp. 254-255):
“El Sr. Presidente manifestó que debiera de solicitarse del Gobierno de S.M. la enajenación del derruido Castillo de Santa Ana porque, no teniendo hoy objetivo ninguno para el arte de la guerra ni aplicación inmediata para nada, es un adefesio para el ornato público y un peligro para la salud pública, por ser un foco de infección en la barriada del Puerto. Enterados y conformes los señores concejales con las atinadas observaciones de la presidencia, se acordó por unanimidad que, a nombre y representación del Ayuntamiento, el Sr. Alcalde se dirija al Excmo. Sr. Ministro de la Guerra solicitando la inmediata enajenación del referido castillo”.
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| Torreón. |
Sería con posterioridad y probablemente por el afianzamiento de la vocación turística en Roquetas de Mar, declarada zona de Interés Turístico Nacional, se extendió entre diversos sectores de la población el interés por su historia, hasta entonces reducido a un núcleo completamente minoritario de sus habitantes, hecho que probablemente fue detectado por el ayuntamiento que el 17-9-1968 se dirigió al Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda para solicitar la cesión gratuita de la fortaleza. El Consistorio recibió la contestación que tornara a realizar su solicitud a través de la delegación almeriense de dicho Ministerio, siempre que sometiera la misma a la legislación vigente para este tipo de edificaciones.
El acto de cesión sería formalizado en la notaría almeriense de Kaiser Herraiz el 27-4-1972 entre José Ocaña Gerardo, como Delegado de Hacienda de Almería, y José Pomares Martínez, alcalde de Roquetas de Mar, mediante la firma de la correspondiente escritura pública. A comienzos de 1997, el ayuntamiento de Roquetas, formado por personas de sensibilidad muy distinta a las de principios de siglo, adopto el proyecto de reconstruir íntegramente el castillo de Santa Ana dentro sus planes para recuperar una memoria histórica de la que Roquetas nunca debió de verse privada. La reconstrucción de la fortaleza fue terminada en el año 2003, y hasta la fecha ha albergado las obras de grandes artistas de ámbito provincial y nacional. Teniendo como fin último la consolidación como Museo dentro de la Red Andaluza de Museos de la Junta de Andalucía.
sábado, 15 de junio de 2019
Molino del Hielo o de Hernández
| Era conocido en 1752 como Molino Alto. Perteneció en los años 30 del siglo XX a la familia Robles Acién. |
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| Posiblemente uno de los molinos más grandes de la zona. Actualmente se encuentra en un estado de ruina progresiva con posibilidad de desaparecer. |
Molino del Poyo
| Molino del Poyo. |
| Actualmente está restaurado y sirve como vivienda. |
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| Posee un rodezno vertical del que aún se conserva parte. En 1925 se convirtió en un batán. |
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| Detalle del cárcavo con su arco de medio punto. Fotos: David Téllez |
viernes, 14 de junio de 2019
Despoblado de Portocarrero
Sea como fuere, la zona estuvo habitada desde la prehistoria, como atestiguan las pinturas rupestres encontradas en el llamado Friso de Portocarrero. Los primeros datos oficiales que he podido encontrar datan del año 1863, y establecen que en el “Caserío de Puerto-Carrero” constaba de 26 viviendas, 3 de ellas de dos plantas. A 31 de diciembre de 1887 el censo creció hasta las 30 viviendas, donde vivían sus 77 habitantes y que ya aparece con el nombre de “Porto-Carrero”. Ese mismo año Portocarrero sufrió una devastadora plaga de langostas que arrasó con todas las cosechas, sumiendo a sus vecinos en la pobreza y el hambre, aunque esto no frenó su crecimiento en años posteriores, ya que empezaron a construirse numerosas minas cerca del pueblo, como las 18 de hierro llamadas “La Unión”, o la mina Pilorete que proporcionarían muchos puestos de trabajo. El mayor pico de habitantes llegaría en 1950 cuando se alcanzaron los 178 vecinos, que residían en 42 casas.
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| El abandono de Portocarrero como puede imaginarse se debió a la dureza de las condiciones de vida, el cierre de la minas y el escaso futuro laboral que deparaba a sus habitantes. |
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| Portocarrero carecía de fiestas patronales por lo que la juventud acudía a las fiestas de las aldeas vecinas de El Almendral, las Aneas y sobre todo a las de Gérgal. |
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| Vivienda construida base de piedra seca , arquitectura típica de la aldea. |
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El pueblo fue abandonado por completo hacia los años 1970. Fotos de: David Téllez |
Despoblado de Yniça
La iglesia fue construida bajo la prelatura del arzobispo Pedro Guerrero, nombrado prelado por el emperador Carlos V, en los años anteriores a la Rebelión de los moriscos (1568) con el elevado coste de 1.133.000 maravedíes.
| Peñón entre los términos de Bayarcal y Paterna, a unos 5KM al SO de la segunda. |
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| B.I.C. |
Su emplazamiento corresponde al estratégico paso natural entre la costa de Almería y la zona del Marquesado de Cenete (Granada) y Jaén, así como la confluencia de varias rutas de explotación de los yacimientos de la zona (hierro y plomo, de la vecina sierra de Gádor). También se producían en la zona objetos de hierro (muy abundante en esa sierra) y la famosa seda de la Alpujarra, ya referenciada en las crónicas de Ibn al-Jatib.2
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| Su sólida construcción de mampostería y los escasos y reducidos vanos demuestran que la iglesia tenía también una función defensiva. |
| La iglesia de Iniza fue construida bajo la prelatura del arzobispo Pedro Guerrero en los años inmediatamente anteriores a la rebelión de los moriscos y su costo fue evaluado en 1.133.000 maravedíes. |
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| Aunque no fue saqueada por los moriscos, al quedar despoblado el lugar, el carpintero Antonio Velázquez desmontó su armadura en 1592 para aprovechar la madera en la reparación de la de Bayárcal. |
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| Es posible que la sacristía ocupara la planta baja de la torre, que posteriormente fue demolida. Al menos poseía otro cuerpo. |
| La iglesia de Iniza se localiza en un entorno natural, rodeada por pinos de repoblación. |
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