miércoles, 22 de mayo de 2019

Lavaderos de Alboloduy

(Siglo XIX). Corresponde a un soberbio conjunto hidráulico encadenado, que se inicia, en un primer espacio apergolado, con la Fuente de los Siete Caños, donde mujeres y hombres recogían en cántaros el agua que casi a diario llevaban, a mano o en bestias, para el servicio de las casas.
Los caños vierten sobre el canal, antiguo abrevadero, imprescindible para calmar la sed de los animales de carga de los que dependía gran parte de la fuerza de trabajo del pueblo.
Desde allí, el agua llega todavía limpia hasta el lavadero, ubicado en un segundo espacio, donde se ubica una larga pila corrida. Su construcción, ya avanzado el siglo XX, supuso una importante mejora en las condiciones de trabajo de las mujeres que hasta entonces tenían que lavar arrodilladas en la acequia. Finalmente, el agua se vierte a una gran alberca descubierta, que regula los riegos de la margen derecha del río Nacimiento, aguas abajo del pueblo.
Esta fuente de Alboloduy se nutre mediante una espectacular galería de origen medieval, excavada en el la roca, de aproximadamente 4 Kms de longitud, que atraviesa la base del Peñón del Moro, contando con diversos pozos de ventilación y limpieza, algunos de 20 metros de profundidad.

Espacio pergolado.
Fuente de los siete Caños.
Segundo espacio , donde se ubica la larga pila corrida.
Vista general del lavadero.
Gran alberca descubierta. 


Fotos: David Téllez




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