miércoles, 25 de septiembre de 2019

Castillo de San Ramón


También conocido como "Batería de Rodalquilar", vino a sustituir la torre de los Alumbres, fortificación renacentista de comienzos del siglo XVI edificada para la defensa de las explotaciones mineras próximas.

El edificio estaba centrado en torno a un patio rectangular,  al que se accedía a través de una barbacana que complementaba el hornabeque y protegía el foso y puente levadizo que permitía el acceso a una portada sin resalte; el corredor abovedado existente entre dicho acceso y el patio servía también de acceso a la estancia del oficial y al calabozo.

Castillo de San Ramón.
Se encuentra en la Playa del Playazo.
En el extremo opuesto remata en un semicírculo comprendiendo el patio de armas rodeado de salas cubiertas por bóvedas de medio cañón de ladrillo. A través de una rampa que también servía para situar la caponera y un tinglado para los pertrechos de artillería, se accedía a la batería propiamente dicha, capaz para 4 cañones de 24 libras, parte básica del edificio y principal elemento disuasorio del mismo frente a cualquier navío hostil que se situara al alcance de sus disparos.  La puerta principal se cubre con dintel adovelado, y algo arqueado, perforando el muro del patio un arco de medio punto de cantería
A ambos lados de dicha rampa se podía subir por una escalera con baranda de madera al terrado del fuerte, rodeado de pretil aspillerado para el empleo de la fusilería, o acceder a la letrina, respectivamente. A la izquierda de la rampa se situaba la capilla y el alojamiento del capellán, a la derecha del cuartel de caballería ambos espacios están acabados en cubo o exedra, para mayor eficacia de la fusilería en caso de ataque terrestre por algunos de los flancos del fuerte.

Sus orígenes se remontan al reglamento de 1764 que ordenó su construcción.
Se trata de una batería para cuatro cañones cuya misión era vigilar el litoral comprendido entre el Cerrico Romero y la Cala de San Pedro, con cuya fortaleza cruzaba el fuego de su artillería.

El lateral ocupado a continuación de la capilla estaba ocupado por el cuartel de los artilleros, la habitación del guarda almacén y los depósitos para pertrechos y pólvora, ya en el interior de uno de los baluartes del hornabeque.
En el lado opuesto, a continuación del cuartel de caballería, se situaba la caballeriza y pajar para siete caballos y el cuartel para la infantería que se extendía hasta completar el baluarte restante del hornabeque.

Fue proyectada por José Crame, evaluándose su coste en 200.000 reales de vellón, y siendo financiada por José Arias.
Durante la guerra de la Independencia quedó muy maltrecha, y desde entonces fue ocupada alternativamente por personas sin refugio.

Todo el conjunto del edificio aparecía dotado de la correspondientes aspilleras para fusilería con el fin de lograr una eficaz defensa ante cualquier ataque terrestre y los cuarteles aparecían dotados de las correspondientes chimeneas para el servicio de la tropa.

También llaman la atención los canales de drenaje construidos bajo el edificio que permitían evacuar los líquidos ordinarios y extraordinarios a través de la separación existente entre la rampa y el resto del edificio. La obra de la batería de Rodalquilar, comenzó muy pronto a presentar problemas constructivos, probablemente por la mala calidad de su construcción o de sus materiales, como se ha indicado, en cualquier caso en el informe redactado por Ventura Buzetta en 1773, un lustro después de su construcción. 
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Datos Históricos

De la época de Carlos III, en que se lleva a cabo una plan de fortificación de la costa y la reorganización de las guarniciones. La batería fue aprobada para 4 cañones por el reglamento de 1764 y construida según el proyecto genérico de José Crame, con la financiación de José de Arias, que obtuvo a cambio 2 compañías de caballería, que al parecer vendió a Luis de la Cerda y a José Requexo y Suloeta.

Ya en el siglo XIX tras la Guerra de la Independencia esta fortificación quedó sin fuegos y en tan mal estado que fue abandonada por los militares; llegando a aconsejar Miguel de Santillana en 1849 que volviera a construirse con cantería de mejor calidad, aunque nunca se realizó. Esta fortificación fue desamortizada por el Estado en pública subasta que se realizó en 1875, siendo desde entonces una instalación de propiedad particular.

En 1875 fue enajenada por el Estado, y adquirida por un particular por 1.500 pesetas.
Al ser propiedad privada no es posible su visita, ni al fuerte ni a la finca que lo rodea .
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC),
Construida por Carlos III  para defender las minas de oro de la piratería.
Actualmente está en venta.


Ubicación.


Fuentes : Almeríapedia , Guía Digital.

Fotos de: David Téllez


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